JumperHayden Christiansen aseguraba en una reciente entrevista que no quiere ser recordado como aquel que fastidió la segunda parte de la saga de Star Wars en su papel de Darth Vader. Si bien es cierto que el joven no disponía de un buen guión, qué le vamos a hacer George, tampoco es que se trabajase mucho uno de los personajes más carismáticos que ha dado el cine (Tampoco tuvo mucha fortuna Jake Lloyd que hizo de Anakin de niño y que sufrió las iras y burlas de sus compañeros de clase por su caracterización). Desde luego que tampoco se va a ganar el cielo de las estrellas por la película Jumper, que amenaza en convertirse en triología para nuestra desgracia, y que es una adaptación de una novela.

Y es que lo que se dispone ante nosotros, salvo unos buenos efectos especiales con imágenes espectaculares como el protagonista, David Rice, encaramado en la cabeza de la esfinge; es una película de rápido consumo que se olvida tan pronto como se visiona. Un blockbuster y nada más, y esto a pesar de que la historia en sí, dispone de los suficientes elementos para parecer atractiva, pero que no consigue atrapar al espectador cuando la trama tiene que sustentarla necesaria.

Tampoco es que deseemos que todo se nos razone, tampoco lo necesitamos claro, pero una cosa es esto mismo y otra muy distinta, que se nos trate de impresionar con acción y más acción, persecuciones, un coche en Tokio a contrasentido para demostrar lo bien que se lo pueden llegar a pasar los saltadores, obviando que lo que el espectador busca es una historia que le evite el bostezo que para ello ha pagado. La razón subyacente es que el viaje iniciático del joven con superpoderes no lo inicia alguien experimentado y con ganas de enseñar, sino alguien que busca venganza hacia los paladines que les dan caza. Porque los paladines son personas desquiciadas por una tradición que sólo buscan con acabar con aquellos que se suponen diferentes.

Puede ser que se les esté exigiendo demasiado a los guionistas de Hollywood que parecen condenados a buscar la libertad creativa en las series de televisión, mientras el cine languidece en sus propias miserias argumentales (¿Son necesarios tantos remakes o adaptaciones de novelas?) y que se abusa de historias ya vistas o leídas.

En fin, lo dicho, una película de consumo que se disfruta visualmente, pero que es un no convence argumentalmente, así como en algunas de las interpretaciones. Lo siento Hayden puede que en otra ocasión…

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Privilege

Steve es recibido a su vuelta a Inglaterra como un héroe, con el mayor desfile de bienvenida jamás visto. Pero no se trata de ningún militar victorioso, líder político o religioso, sino de una fulgurante estrella de pop, seguido y admirado hasta el histerismo por la juventud inglesa.

En sus conciertos, se presenta esposado, enjaulado y maltratado por la policía -que no duda en golpear a sus enloquecidas fans-, exigiendo “su libertad” (interpretando la canción que en 1978 grabaría Patti Smith en su álbum Easter, “Privilege, Set me free”). Pero todo es un montaje, un entramado publicitario ideado por el equipo que dirige y controla su carrera como cantante -como si él sólo fuera una marioneta-, y que define su imagen, selecciona sus canciones y le utiliza para apoyar cualquier causa que le reporte el mayor beneficio económico posible.

La película británica “Privilege” (1967), dirigida por Peter Watkins, transcurre en los entonces futuros años 70, y simula ser un documental de un año de la exitosa carrera de un cantante pop, Steve Shorter.

Pero esto, claro está, es sólo una excusa de Watkins para mostrarnos lo fácilmente manipulable que puede llegar a ser la sociedad. Con falsas entrevistas al grupo de asesores, productores, promotores y demás parásitos que rodean a Steve, Watkins nos muestra la manipulación que sufre éste y, en consecuencia, que sufre su público y sus fans. Estos se dejan arrastrar por su fervor al cantante, tanto si se trata de la venta de un producto, como en su conversión en nuevo Mesías, en una exaltación del cristianismo y la bandera que raya el fascismo (con saludo nazi incluido).

Peter Watkins utiliza en esta película su ya habitual estilo de falso documental, que representa posibles futuros normalmente nada halagüeños. Un ejemplo destacado en su trayectoria profesional es el polémico “The War Game”  de 1965 (que intentaré ver en cuanto se me presente la primera oportunidad); un docudrama que, a pesar de ello, ganó el "Oscar al Mejor Documental" y que muestra las consecuencia de un ataque nuclear ruso en una típica ciudad inglesa.

El papel de Steve Shorter en “Privilege” es interpretado por Paul Jones, vocalista del grupo beat de los 60 Manfred Mann. Jones interpreta a la estrella del pop algo perdida y aislada en su burbuja medíatica, que se deja arrastrar sin demasiadas reticencias en todo el entramado que se monta a su alrededor, hasta que una pintora, Vanessa Ritchie (Jean Shrimpton), le lleva a cuestionarse su vida. A pesar de que la actuación de Paul Jones es bastante correcta, y sus cualidades como cantante complementan perfectamente su papel, quizá a su interpretación le falte transmitir el carisma que supuestamente posee su personaje y que le hace arrastrar multitudes.

En definitiva, se trata de una película altamente recomendable, por la forma tan clara en la que muestra la manipulación de las masas. Impresionante la primera actuación de Steve enjaulado y el montaje en torno a su “conversión” de estrella del pop descarriada a nuevo Mesías (con, sorprendentemente, un pasodoble taurino de fondo que ahora no recuerdo cómo se llama).

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SedaKeira Knightley parece abonada últimamente al cine romántico y de drama, después de su nominación al Oscar para Orgullo y Prejuicio, sin embargo no parece que su actuación haya vuelto a despuntar desde entonces. En Seda, dispone de un pequeño papel y no parece dispuesta a apostar por él, así que nos ofrece, de nuevo, una actuación correcta y discreta, resultado tal vez de una película pequeña y discreta.

Porque no vamos a encontrarnos grandes alardes en esta cinta dirigida por François Girard y que desde El Violín Rojo (1998) no se había situado tras las cámaras. Basada en la novela homónima y popular de Alessandro Baricco, cuya historia Novecento también fue llevada al cine, la película se convierte en un deambular contradictorio y plúmbeo en algunas ocasiones, desalentando al espectador, aunque lo que se buscaba realmente era lo onírico y bello.

Nos encontramos en la Francia de mediados del siglo XIX, la epidemia de la enfermedad de Pébrine, la enfermedad del gusano de seda que atacó a los huevos en los criaderos europeos a mediados de 1860, se extiende a ultramar, incluso los huevos de países tan lejanos como África y la India se ven infectados y todo el comercio europeo de seda parecía condenado a desaparecer. Baldablou confía la misión de viajar a Japón a Hervé Joncour (Michael Pitt), un oficial del ejército que se retira para esa misión, a la vez que contrae matrimonio con la profesora de escuela Hélène (Keira Knightley). Para llegar a su destino, debe atravesar Europa en trenes, hasta Kiev, y allí cruzará la estepa rusa con una caravana para alcanzar un barco que le lleva a Japón. Una vez en el país del Sol Naciente, encontrará un aliado que le ayuda a conseguir los huevos que necesita, pero también se sentirá atraído por una bella, silenciosa y enigmática mujer que le llevará de cabeza.

 El resultado de la película es desigual, tiene un arranque interesante, pero comienza a perder fuelle a mediados de la película, cuando su interés va decreciendo hasta que el espectador sólo quiere que finalice. Los personajes están perfilados, pero la pareja Pitt y Knigntley no consiguen conjugar confianza y cercanía, mientras que la enigmática mujer desprende correctamente su magnetismo sin pronunciar palabra. Una película correcta, pero que se hace tediosa finalmente.

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“Juno” de Jason Reitman

Written by Dylan's Dog in Cine-Comedia

JunoEste año no estoy teniendo mucha suerte con las películas que veo. No hay ninguna que me convenza lo suficiente para poder recomendarla, aunque tampoco las carteleras ofrecen mucho. La sequía en cuanto a ideas es tremendamente alarmante y parece que Hollywood se decanta más por los Blockbuster que llenen las salas durante unas breves semanas que por los títulos inteligentes y que nos hagan reflexionar. Por supuesto que hay opciones muy buenas, que hay que rebuscarlas y lanzarse a por ellas, pero el nivel actual del cine es realmente alarmante en cuanto a calidad y contenidos.

Afortunadamente, nos llega Juno una película que desde una mirada tierna y comprometida nos conduce hacia una visión del embarazo adolescente. Obviamente, la trama es un poco forzada puesto que la protagonista, caracterizada por Ellen Page que pudimos ver en Hard Candy y en X-Men 3 (!), es mucho más madura y decidida que las adolescentes de 15 años actualmente. Por supuesto que Diablo Cody, ganadora del Oscar por esta historia, aporta una visión muy personal a la figura de Juno.

Hay que señalar que la historia, a pesar de caer en algunos tópicos y ser en algunos momentos un poco lenta y aburrida, nos ofrece una visión de conjunto que evoluciona a lo largo del metraje. Los personajes van adaptando sus puntos de vista según avanza el metraje, lo que permite que las decisiones, las duras decisiones que se deben de tomar, fluctúen, demostrando la verdadera naturaleza de cada cual.

Lo más curioso es que el personaje de Paulie Bleeker, el padre de la criatura, se mantenga en un muy segundo plano, siendo un convidado casi de piedra durante todo el embarazo y la película. Que Juno tenga que cargar con las decisiones, tiene 15 años, y que ni la madre de Bleeker sepa que la criatura que porta la niña sea de su hijo, es un tanto increíble teniendo presente cómo funcionan los rumores dentro de los pequeños pueblos. Claro que el personaje de Bleeker representa el típico adolescente temeroso y huidizo, por lo que se entiende este segundo plano, aunque no deja de ser paradigmático que los padres de Juno tampoco intervengan excesivamente en las decisiones de su hija a pesar de lo muy madura que pueda llegar a ser ésta.

Resumiendo, una película que se deja ver, inteligente en sus diálogos y atrevida en sus exposiciones, pero que no alcanza un nivel notable a pesar de sus buenos propósitos. Aún así, una de las mejores cintas que podemos ver en las cartelera durante este año.

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HeimaHace tiempo que quería comentar el doble dvd que sacó Sigur Rós, pero las palabras se quedan cortas para poder comentar su música. Ahora los propios Sigur Rós han puesto en YouTube el primer dvd que conforma Heima, de una hora y media o más aproximadamente de duración. Es pues buena excusa para dar la noticia y dejaros el concierto-documental para que podáis disfrutarlo.

Respecto a Heima recoge la gira que hicieron en el verano 2006 en distintas localidades de Islandia. Dichos conciertos eran mayormente realizados por sorpresa y avisados con pocas horas de antelación. Además los parajes donde se realizaron dan un punto de ambientación con momentos verdaderamente oníricos y espectaculares. En definitiva trece canciones, que en su segundo dvd están dispuestas de forma entera y alguna que otra sorpresa.

Por último, comentar que Sigur Rós están ultimando los preparativos para su nuevo disco, que supuestamente estará acabado para finales de primavera o comienzos del verano. Ah y como regalo final en este enlace podéis ver Ny Batteri que no se incluyo finalmente en Heima.

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10.000 a.C.

Hace un tiempo que me da la impresión que a Hollywood se le acaban las ideas. Tengo que confesar que, realmente, la película que quería ver era Pozos de ambición, pero acudiendo a una multisala de cine sólo proyectaban esa cinta a las 22.30h (Y nosotros sin cenar, además de que la película dura 3 horas) y 10.000 a.C estaba programada en la inmensa mayoría de salas. En fin, que ya que estás allí aprovechas y tratas de seleccionar lo posiblemente mejor que se ofrece, aunque hubiese visto Las Hermanas Bolena, pero finalmente no hubo consenso.

¿Qué tenemos en 10.000 a.C.? Una película discretísima que trata de combinar distintas épocas históricas sin tener el más mínimo criterio ni rigor. Así pues, nos encontramos con un poblado de hombres que no han pasado de la Edad de Piedra que son cazadores y recolectores, puesto que no conocen la agricultura, que se encuentran a la espera de la “última caza” y el advenimiento de una procefía. La procefía se cumple, por supuesto, y empieza la fiesta de una película que comienza a mezclarlo todo sin el menor miramiento tratando de imprimir puro entretenimiento.

Desgraciadamente, el viaje de estos hombres prehistóricos acaba en la Civilización Egipcia mientras las Grandes Pirámides se construyen a la vez y coordinadamente con la ayuda de mamuts (¡?) y con esclavos de toda condición, aunque la mayoría son de raza de color.

La historia trata de reflejar un viaje de iniciación, de madurez y de liderazgo de D’Leh, un miembro menospreciado por su pueblo a causa del abandono del poblado por parte de su padre. Sin embargo, el mejor amigo de su padre, Tic’Tic sabe que se fue precisamente para tratar de mejorar las condiciones de vida de su gente, pero en secreto ya que si no su pueblo le seguiría allí donde fuese.

Desgraciadamente para su pueblo D’Leh sólo está interesado en Evolet y sólo quiere alzarse con el liderazgo de éste, representado por una lanza blanca, para elegirla como esposa. Todo se complica cuando unos traficantes de esclavos asaltan el poblado y se la llevan tomando la resolución de tener que ir a por ella y a por el resto de la gente esclavizada.

Imagino que el Pulp es lo que tiene, así que se deja ver a pesar del despropósito del conjunto. Los efectos especiales están medianamente conseguidos, aunque es en los planos generales donde es mucho más obvio la falta de atino a la hora de coordinar todos los elementos que se tienen que mover a la vez. El final es un poco pasteloso, pero se deja ver.

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El género fantástico (si excluimos la saga de Harry Potter) no es muy habitual en el cine actual, donde la ciencia ficción o el cine de terror dan más juego gracias a la sobreutilización de efectos especiales en detrimento de cualquier argumento racional y coherente. Reconozco que soy una gran amante de la ciencia ficción “con argumentos”, pero también de la fantasía que introduce un toque de irrealidad en la vida cotidiana. Y esa es la premisa de la que parte Más extraño que la ficción, de Marc Forster.

Harold Crick (Will Ferrell) -un inspector fiscal, con una vida solitaria y monótona, de rutinas establecidas y con ninguna expectativa de cambio-, de repente un día empieza a oir la voz de una mujer que, con un lenguaje culto y refinado, relata cada paso, cada pensamiento de su insignificante vida, hasta llegar al punto de vaticinar su muerte.

Lo que Harold Crick no sabe es que su vida es narrada por Karen Eiffel (Emma Thompson), una escritora cuya especialidad es acabar con la vida de sus protagonistas -gente corriente como Harold-, y que está intentando encontrar la muerta perfecta para el personaje de su novela, sin saber que éste es real.

El estilo “literario” que Harold Crick percibe en esa voz en su cabeza, le hace recurrir a la ayuda de un profesor de literatura (Dustin Hoffman), en vez de a la de un psiquiatra, intentando descubrir la trama argumental que desembocará en su muerte, para poder así impedirla.

Will Ferrell es un actor poco conocido en España (apenas recuerdo que haya hecho la comedia familiar Elf, que me creo incapaz de ver excepto bajo coacción), y quizá sea poco adecuado para el papel en su vertiente más romántica (sí, hay una chica, la actriz Maggie Gyllenhaal), pero consigue hacernos creíble su personaje insulso y al mismo tiempo entrañable.

Los secundarios son de lujo: Dustin Hoffman está genial interprentado al profesor de literatura menos sofisticado que haya visto jamás en el cine; y Emma Thompson, correcta como una escritora obsesionada con la muerte y con bloqueo de escritor.

Aunque, evidentemente, pasó sin pena ni gloria en su estreno (al menos nadie que conozca la ha oído nombrar), decir que me divertí con esta película, es poco. Creo que es una de las más ingeniosas que he visto, teniendo en cuenta que en realidad parte de las misma base argumental que cualquier otra: encontrar un sentido a tu vida, incluyendo el amor, por supuesto. Pero en esta ocasión, la vida del protagonista es al mismo tiempo el argumento de una novela, por lo que se produce un paralelismo entre la realidad y la literatura, teniendo en cuenta que ya todo está escrito.

Recomendación: No la oigáis en versión doblada o no seréis capaces de simpatizar con ninguno de los personajes femeninos de la película.

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