Hayden Christiansen aseguraba en una reciente entrevista que no quiere ser recordado como aquel que fastidió la segunda parte de la saga de Star Wars en su papel de Darth Vader. Si bien es cierto que el joven no disponía de un buen guión, qué le vamos a hacer George, tampoco es que se trabajase mucho uno de los personajes más carismáticos que ha dado el cine (Tampoco tuvo mucha fortuna Jake Lloyd que hizo de Anakin de niño y que sufrió las iras y burlas de sus compañeros de clase por su caracterización). Desde luego que tampoco se va a ganar el cielo de las estrellas por la película Jumper, que amenaza en convertirse en triología para nuestra desgracia, y que es una adaptación de una novela.
Y es que lo que se dispone ante nosotros, salvo unos buenos efectos especiales con imágenes espectaculares como el protagonista, David Rice, encaramado en la cabeza de la esfinge; es una película de rápido consumo que se olvida tan pronto como se visiona. Un blockbuster y nada más, y esto a pesar de que la historia en sí, dispone de los suficientes elementos para parecer atractiva, pero que no consigue atrapar al espectador cuando la trama tiene que sustentarla necesaria.
Tampoco es que deseemos que todo se nos razone, tampoco lo necesitamos claro, pero una cosa es esto mismo y otra muy distinta, que se nos trate de impresionar con acción y más acción, persecuciones, un coche en Tokio a contrasentido para demostrar lo bien que se lo pueden llegar a pasar los saltadores, obviando que lo que el espectador busca es una historia que le evite el bostezo que para ello ha pagado. La razón subyacente es que el viaje iniciático del joven con superpoderes no lo inicia alguien experimentado y con ganas de enseñar, sino alguien que busca venganza hacia los paladines que les dan caza. Porque los paladines son personas desquiciadas por una tradición que sólo buscan con acabar con aquellos que se suponen diferentes.
Puede ser que se les esté exigiendo demasiado a los guionistas de Hollywood que parecen condenados a buscar la libertad creativa en las series de televisión, mientras el cine languidece en sus propias miserias argumentales (¿Son necesarios tantos remakes o adaptaciones de novelas?) y que se abusa de historias ya vistas o leídas.
En fin, lo dicho, una película de consumo que se disfruta visualmente, pero que es un no convence argumentalmente, así como en algunas de las interpretaciones. Lo siento Hayden puede que en otra ocasión…

Keira Knightley parece abonada últimamente al cine romántico y de drama, después de su nominación al Oscar para Orgullo y Prejuicio, sin embargo no parece que su actuación haya vuelto a despuntar desde entonces. En
Este año no estoy teniendo mucha suerte con las películas que veo. No hay ninguna que me convenza lo suficiente para poder recomendarla, aunque tampoco las carteleras ofrecen mucho. La sequía en cuanto a ideas es tremendamente alarmante y parece que Hollywood se decanta más por los Blockbuster que llenen las salas durante unas breves semanas que por los títulos inteligentes y que nos hagan reflexionar. Por supuesto que hay opciones muy buenas, que hay que rebuscarlas y lanzarse a por ellas, pero el nivel actual del cine es realmente alarmante en cuanto a calidad y contenidos.
Hace tiempo que quería comentar el doble dvd que sacó 
