Y volvemos con la interesante antología de terror de Paura, esta vez con su tercer volumen y con una calidad muy buena y equilibrada en todos sus relatos, aunque prefiero su anterior volumen personalmente. Como punto negativo quizás el resaltar la repetición de autores, ya que muchos ya repiten de otros volúmenes, y hubiera sido de agradecer la aparición de otros nuevos y gratificantes autores. Aún así, estamos ante una antología de terror en España de calidad y ya asentada, donde el cuarto volumen estará bien pronto a la venta. Bueno pasemos a explicar el presente volumen:

-Casa de muñecas de Juan Díaz Olmedo; este primer relato nos relata la historia de una joven bruja que tiene una obsesión bastante peligrosa: le gusta coleccionar muñecas de porcelana. El argumento se desarrolla en ambientes lóbregos tirando al gótico que se respira actualmente: chicas malas, deprimentes, vestidas de negro y cuero, erotismo de toda índole, etc. Así nos encontramos con un relato que entrelaza el amor obsesivo de una de las protagonistas con ese terror moderno de estilismo gótico, pero con cierta estructura clásica en su desarrollo. Un buen comienzo de este volumen, aunque no mi preferido de este autor.

-Susurros de José María Tamparillas; nos narra el terror que siente una chica a los gusanos que residen en una habitación de su recién comprada casa. Estos gusanos son muy persistentes, así que la dueña de la casa llama a un exterminador para que acabe con ellos. Pero los gusanos no se amedrentarán así como así. Muy buen relato que mezcla lo malsano al estilo de Hideshi Hino con el desconocido terror de la locura.

-Huerto de cruces de Santiago Eximeno; es uno de los relatos más logrados de este autor que ha aparecido en las tres antologías. Desde un punto de vista de un desolado anciano, conocemos como en un pueblo los muertos surgen de sus tumbas e intentan convertir a más gente al estado del clásico zombie que todos conocemos. Aquí descubriremos el pasado del anciano y sus más nobles sentimientos, en definitiva una interesante propuesta de relato de zombis con un final digno de elogio.

-En el patio, con Mortimer, conmigo de Fabio Ferreras; la historia trata sobre un hombre que vuelve a la casa donde paso la infancia para enfrentarse a un trauma que sufrió en esa época. Para ello se lleva a su perro Mortimer. Una historia corta que se fundamenta en un hecho que acaeció en el pasado y que vuelve al presente para desvelarnos como la crueldad infantil no tiene limites.

-El extraño caso de Elías Fosco de Miguel Puente Molins; nos sitúa en la extraña historia de un paciente encerrado en un psiquiátrico y como unos doctores intentan curar su enfermedad. Pero el psiquiatra Jorge visitará la familia del paciente para poder solucionar la extraña enfermedad, allí descubrirá que las brujas pueden ser leyendas, pero por si acaso mejor no averiguarlo. Este relato se fundamenta en leyendas autóctonas y con un aire de misterio en toda la narración que hace entretenido el cuento, aunque peque de previsible en muchas circunstancias.

-En el museo hundido de Gregory Frost; la historia intenta recrearnos y darnos solución a la misteriosa muerte de Poe. Así que nos encontramos con un Poe que visita ese museo hundido que da pie al título (una barraca de feria monstruosa) y en la que pasará los últimos días de su vida. Malogrado relato que intenta homenajear a la obra de Poe, pero que a mi parecer no lo logra en ningún momento.

-Compañeros de juegos de Rafael Ramírez Escoto; es uno de los mejores relatos de esta antología y se relata, a modo de diario, la vida de un personaje que pasa de la pobreza a la más absoluta riqueza. El método es bien sencillo, debe ser el compañero de juegos de un multimillonario que ha perdido la cabeza y esta recluido en su mansión. Así comienza esta siniestra historia, no exenta de sexo, cinismo y bromas macabras que hacen que sus páginas se pasen en un suspiro.

-La cirugía del azar de Alfredo Álamo; nos cuenta la historia de un profesional en hacer prótesis y que es llamado por un extraño artista para que le haga prótesis de su cuerpo. Según van pasando los encargos se va dando cuenta de la extraña obra artística de tan misterioso individuo y su radicalidad. El relato se lee con afabilidad y nos sumerge tanto en la redención humana como en el oscuro reflejo de nuestra alma.

-Verde de Carlos Martínez Córdoba; es un relato que insta a su protagonista llamado Ramiro a pasar una pesadilla en un bosque. Ramiro sufre un accidente de coche, el cual se estrella en un árbol de un misterioso bosque. Cuando Ramiro intenta salir de tan frondoso y laberíntico bosque se percata de que los problemas solo acaban de empezar. El relato intenta ser una especie de venganza de la naturaleza, pero su monótono desarrollo y repetitivo esquema argumental hacen que no resulte muy satisfactorio en su empeño de mostrarnos lo que intenta contar.

-Consuelo en la luna de Marc R. Soto; empieza explicándonos la vida de Consuelo, una normal y corriente mujer  que mantiene una serie de obsesiones, como la de comprar un abrigo. Con este comienzo vamos descubriendo las miserias y sobretodo el sentimiento de soledad de Consuelo, hasta llegar a un final aportando otras inquietudes. Corto y eficiente, aunque no mi preferido de Soto.

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En la Navidad de 1940, Londres es bombardeada. Éste es el comienzo de una guerra que se prolongará durante varias décadas, ya que tras las batalles navales y áreas, tras los tanques, sigue el cuerpo a cuerpo. Treinta años después, la humanidad está diezmada como resultado de esa guerra sin fin y de una epidemia denominada “la muerte errante”, ocasionada por las bombas de gas venenoso. La ciencia y la tecnología han desaparecido casi completamente, el mundo ha retrocedido a un modo de vida medieval y ha derivado en un orden feudal en el que cada cacique gobierna una ciudad, una zona, y lucha contra las demás por la supervivencia y el poder.

En Everytown, una ciudad como cualquier otra, el Patrón ha logrado la supervivencia de su pueblo a costa de exterminar a cualquier infectado por la terrible plaga, e intenta mantener su supremacía bélica atacando a los “montañeros” para conseguir su petróleo, para poder reflotar sus viejos bombarderos y así proseguir en esa guerra sin cuartel.

Pero un extraño hombre, pilotando una nueva y sorprendente nave, llega a Everytown y ofrece al Patrón su apoyo para reconstruir la sociedad y establecer la paz definitiva en una nueva Era Tecnológica en la que los gobiernos totalitarios no tienen cabida, algo que éste no está dispuesto a admitir.

"La vida futura", de William Cameron Menzies, escrita por H.G. Wells y basada en su novela “The Shape of Things to Come”, fue rodada en 1936, cuando la historia política europea y mundial vivía un momento crucial, con el inicio de la Guerra Civil Española y la gestación de la Segunda Guerra Mundial.

La influencia de la pasada Gran Guerra -que queda reflejada en el uso de las bombas de gas como arma destructora y la importancia de la flota aérea en el desarrollo de la contienda-, y la previsible nueva guerra que se avecinaba, marcó indudablemente esta película británica. A lo largo de todo el film, subyace un discurso aleccionador, sobre los peligros y las consecuencias de la guerra, que lastra la narración de forma irremediable.

De la historia apenas puede salvarse el momento central, que se desarrolla en Everytown; pero vale la pena ver este film aunque sea tan solo por sus efectos especiales que, aunque hoy en día resultan un poco risibles, en su momento debieron ser realmente sorprendentes y logrados, e ilustran muy acertadamente un futuro tecnológico como el de “Metropolis” y otras películas futuristas de principios del siglo XX.

Esta película forma parte del ciclo de ciencia ficción “Europa Imaginaria: Premoniciones”, que nos ofrece La Filmoteca Valenciana, y que animo a todos los que puedan que se acerquen a verlo.

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La Ultima PelículaVaya por delante que La Última Película es un referente dentro del cine de los años 70. Mientras George Lucas o Steven Spielberg iniciaban sus carreras cinematográficas hacia lo que hoy se considera el cine de consumo, Peter Bogdanovich decidía realizar un film con cierto sabor añejo, rodando en blanco y negro, demostrando que el viejo sentido a la hora de hacer cine todavía podía arrancar dos Oscar a la Academia, a la vez de un puñado de candidaturas. Éste es un cine que hoy en día se autodescartaría por la dureza en su trazo, por su claridad de ideas y de mensaje. Un cine que merece ser recordado y revisado de vez en cuando.

La trama se sitúa en un pequeño pueblo de Texas, donde los jóvenes comienzan su despertar sexual caminando hacia la madurez. Acabando el instituto, poco pueden hacer salvo transitar de la cafetería al billar, mientras esperan a la sesión de cine del fin de semana. Es un retrato gris de una sociedad en decadencia que encuentra en el personaje de Sam (Ben Johnson) su referente. El inicio es luminoso, las fiestas, las oportunidades, las escapadas hacia México se van convirtiendo en algo plúmbeo mientras avanza la cinta, mientras la madurez y la realidad de la vida alcanza a los personajes y comienza un rápido deterioro.

Porque, de hecho, ese deterioro que van a sufrir en sus carnes los jóvenes protagonistas en sus vidas, ya se encuentra en la vida de sus mayores, anodinos y cansados de su propia existencia, encadenados a las decisiones del pasado que se tomaron tan precipitadamente y sin apenas reflexión ni margen. Son esos jóvenes las víctimas de una pasado demasiado pesado en el que algunos caerán atrapados, mientras otros, los más afortunados escaparán de él. Una sociedad que ya se encuentra decrépita y sin posibilidades.

Ésta es una de las mejores películas que he visto recientemente, que actualmente no se rodarían por la laxitud sexual y moral que muestra, pero que es complemente valiente y sincera en sus planteamientos a la hora de contarnos una historia desde distintos frentes que no aburre en ningún momento.

 

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Paura, antología de terror contemporáneo, con su segundo volumen nos deja una serie de relatos de diversos autores de la más diversa índole, siendo mucho más variados que los del anterior volumen. Así pues, tendremos relatos de magia negra, vampiros, zombis, terrores psicológicos, hombres lobo, y otros seres sobrenaturales, amén de encontrarnos con otros igual de terroríficos y no precisamente sobrenaturales.
En definitiva una buena antología de terror que hará disfrutar al aficionado lector de tan sugestivo género y una antología que parece asentarse en el mercado español que ya va por su tercer volumen. Pero pasemos a explicar el contenido del presente volumen:

-Dragón podrido de Juan Díaz Olmedo; la historia nos traslada al viaje que realiza el protagonista del relato a un lugar de oriente, allí se hace amigo de un mafioso local, este le mostrará los bajos fondos y una terrible historia del lugar. Juan Díaz nos ofrece una efectiva y ambiental historia, donde los espíritus y las generaciones pasadas juegan un papel fundamental, caracterizándose factores como la venganza, el sexo y la violencia para crear un ambiente malsano y lúgubremente oscuro.

-Paisaje nocturno con monstruos de David Soriano; es un agradable y muy bien realizado relato, donde su factor más importante es la descripción de los miedos que acaecen a una niña pequeña en su casa. Esta niña escucha ruidos extraños en el jardín de su casa a altas horas de la noche e intenta descubrir su origen. Como su título bien describe, la historia se centra en representarnos un paisaje nocturno lleno de suspense y tensión, donde la niña al mismo tiempo nos cuenta retazos de la particular historia de su familia y confluyendo en un final esperado por las dos ramas arguméntales: el origen de los extraños ruidos y la relación que mantiene su familia.

-Marcado tres veces de Rodolfo Martínez; nos encontramos con el primer relato de corte más desenfadado y menos terrorífico por ahora. La historia se centra en un detective que, pagado por un cliente, debe reunirse con una persona y descubrir si es el mismísimo Anticristo. Así, nuestro detective en su peregrinaje para encontrarlo, sufrirá las mismas consecuencias que su cliente, como ver el símbolo del diablo (666) en todos los lugares y accidentes que retardan su búsqueda. Estamos ante un interesante relato sin mayores pretensiones, donde lo más destacable es la conversación con el supuesto Anticristo y su historia; siendo la parte negativa la reiteración e importancia daba a los símbolos del diablo en detrimento de una mayor complejidad de la historia.

-Capítulo LIII de Manuel Díez Román y Salvador Huete, este relato es el de más extensión de los conformados en este volumen y, aunque no tenga relación, el mejor acabado y más logrado de la antología que nos ocupa describir. La historia nos sitúa en un París de finales del siglo XIX, donde un misterioso personaje llamado Marcel Pericot llega a una abadía en un estado deplorable. Allí un monje redacta y nos cuenta la historia de Marcel. Así pues, conoceremos el amor puro que siente Marcel por su amada y como poco a poco va perdiendo su recuerdo dulce y gratificante. Marcel sin quererlo se adentra en unos territorios turbios y decadentes, donde el satanismo y la magia negra transformarán su corazón humilde hacia uno más ponzoñoso e inhumano, llegando a realizar fechorías, traiciones y otras cosas que le sumergirán en un pozo sin caída.
El relato esta escrito muy hábilmente, utilizando un lenguaje propio del siglo en que se sitúa la historia y enriqueciendo el ambiente global de la historia, toda ella llena de fatalidad y decadencia, propio de estos tipos de relatos. En definitiva, una más que lograda historia que homenajea un tipo de relatos donde lo malsano es lo más habitual.

-Volverás de Marc R. Soto; es el relato más breve de la antología y se sumerge en un carácter más desenfadado y más divertido de la cara oculta del terror. El relato de Marc (que repite en esta antología, ya que en el primer volumen también apareció un relato suyo) nos traslada al punto de vista subjetivo del protagonista, que no es ni mas ni menos que un zombi. Corto pero que cumple con su objetivo.

-Al final de este viaje de Santiago Eximeno; La historia nos sitúa en Cuba, donde un mendigo llamado Ernesto despierta cada día  y lucha para poder sobrevivir mediante los regalos de los turistas. En un momento del día conoce a unos misteriosos hombres con los que mantendrá una sutil y delicada conversación. El relato de Santiago es el más sosegado, donde la melancolía y lo reflexivo son los ingredientes más importantes, llegando a un final muy interesante y donde la resignación y la fuerza de vivir van atadas de la mano, junto con un toque de tristeza aromatizada. El resultado, un buen cóctel de melancolía.

-A fin de cuentas de Julio Abelenda; el relato comparte un ritmo similar al relato de Eximeno, la historia se centra en un personaje que ronda los aeropuertos, estaciones, etc., y con su mirada locuaz empieza a indagar e imaginar la vida de las personas que pasean por dichos lugares. Con este punto de partida se profundiza en la vida que lleva la gente, su viaje, por así decirlo, entre la apariencia y su verdadero yo. Un interesante relato que deja un buen sabor de boca.

-El rey mago de David Jasso; es quizás otro de los mejores relatos de esta antología. La historia se centra en un niño de ocho años que cree en los reyes magos, pero su cerebro se obsesiona con que dichos personajes ven y oyen todo lo que hace, con lo cual entra en una paranoia pesadillesca de difícil solución, máxime cuando en unos grandes almacenes conoce a Melchor en persona. Estamos ante un efectivo y bien estructurado relato, donde el suspense va in crescendo de forma absolutamente brillante, mezclando el terror que sienten muchos niños antes los reyes magos y como esto puede derivar en situaciones verdaderamente mórbidas. Quizás el final sea un poco efectista, pero el ambiente y desarrollo de la psicología del niño están muy logradas.

-Atracción turística de Sue Burke; nos traslada a una ciudad donde la mayor atracción turística son los vampiros, ya que estos han conseguido unos acuerdos con el alcalde de la ciudad para poder vivir en paz. Los humanos que quieren pueden dar su propia sangre simplemente como reclamo turístico y así vivir una experiencia al límite de la muerte sin llegar a ella. El relato tiene aspectos interesantes, pero deja una sensación de muchos temas sin tocar y sin saber que final realizar.

-El hombre de la pala de Alfredo Álamo; aquí el jardinero de un cementerio con unas tendencias nada buenas (como desenterrar tumbas para robar objetos valiosos) se encontrará con lo sobrenatural una noche en la que intenta robar a una tumba peculiar. Muy bien narrado y que se sigue con gran interés, aunque el final sea bastante gratuito y un poco de película, pero ello no impide para que se disfrute este sabroso relato de terror.

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Juan Antonio Bayona debuta en el largometraje con “El orfanato” una película de género anclada en la narrativa más clásica de las historias de fantasmas, propias del gótico o la literatura decimonónica.
La historia nos acerca a la vida de Laura y su proyecto de abrir una residencia de discapacitados en una antigua casa que fue en la infancia un orfanato donde creció cuando era una niña. Así que Laura, su marido y su hijo Simón comenzarán este nuevo rumbo en sus vidas en tan misterioso orfanato.

Según pasan los días vamos viendo que Simón juega con unos niños imaginarios, hasta que Laura empieza a preocuparse por la psicología de su hijo y justamente en una fiesta que celebran en la casa, Simón desaparece sin dejar rastro. Comienza pues la lucha de Laura por encontrar a su hijo y ahonda en la existencia o no de esos niños imaginarios, el pasado del orfanato y otras más líneas de investigación que desembocarán en una resolución del paradero de su hijo y los aspectos sobrenaturales que perviven en el orfanato.

Como he comentado antes, la narrativa sigue los patrones clásicos del cuento de fantasmas, con los ruidos y ambientes propios del género. Pero el problema es que está tan explotado (y mucho mejor hecho) en otras tantas películas que “El orfanato” no aporta nada nuevo. Pero si fuera solo eso estaríamos ante un correcto y sugestivo film de terror, pero hay más ingredientes que hacen que la película caiga en el vacío, y pese a que parece promocionarse todo lo contrario sin descanso, como la falta de suspense y dramatismo en la historia. Toda ella esta llena de tópicos y recursos propios de telefilmes de sobremesa, tan artificiales y manidos que, por mi parte, nunca llego a sentir los personajes.
Laura, interpretada por una correcta Belén Rueda, es el único personaje definido, siendo todos los demás meras comparsas que aparecen en todo el metraje. Haciendo que la historia sea muy simple y bastante aburrida en su desarrollo.
Respecto al supuesto terror del film, es tan edulcorado, tan falto de sensaciones en crear ambientes, que es apenas insignificante. Porque en vez de crear esos ambientes propios de estas clásicas historias, recurre a efectismos baratos del género, veáse: subidas del sonido sin ton ni son, apertura de puertas sin equilibrarse en la historia, golpes de efectos incongruentes (como la furgoneta). Solo en determinadas secuencias logran tener esa calidad mínima para transportarnos en la sensación de tensión (como el experimento de los mediums, o el juego de Laura en la pared al estilo pollito inglés), pero por desgracia son momentos aislados.

A todo ello tampoco ayuda esas cucharadas de azúcar en todo el film que se acercan al melodrama barato, como esas escenas finales al estilo Peter Pan, tan bonitas y pastelosas; o los trucos tramposos en determinados momentos que no voy a describir por no destripar.
Lo único destacable es que esta rodada con cierto oficio formal, pero eso no es acicate para definirla como buena, y más habiendo tantas películas de este tipo de subgénero increíblemente buenas. Otros puntos interesantes son la interpretación de Belén Rueda y resultar pese a sus defectos una película entretenida a momentos, eso si, que se olvida nada más salir del cine.

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Mucho se habla del cambio de rumbo de Cronenberg con sus dos últimas películas, pero antes ya tuvo otro punto de inflexión en su carrera allá por el año 1988, el film que comenzó este cambio de dirección fue “Inseparables”, así dejo su lado más agresivo y su mensaje de la “nueva carne” para hipnotizarnos con esta película.

La trama de la historia gira en torno a dos gemelos llamados, uno llamado Elliot, que es el más extrovertido, que liga con todas las mujeres, el relaciones públicas en su carrera de médicos, sagaz, educado y con buen temple; y luego tenemos a Beverly, con una personalidad introvertida, casi marginal, con problemas con las mujeres y el intelectual que hace que la carrera de ambos en el ámbito de la medicina sea un éxito.

Ambos son médicos y viven juntos, son como el título dice inseparables, lo comparten todo y llevan una vida muy metodologica en donde funden sus personalidades en una sola según la situación. Y como no comparten a las mujeres, el exitoso Elliot una vez conquistada la mujer que desea se las pasa a su hermano Beverly sin que estas sepan quien es quien.
Pero en una de estas conquistas Beverly se enamora de una actriz de cine sin remisión y los lazos de los gemelos se verán fuertemente peligrados.

Así comienza este hipnotizante, sugestivo y pavoroso film de Cronenberg, en donde el descenso al infierno de los gemelos no hace sino que seguir un ritmo trepidante y sin pausa. Cronenberg nos aborda sin descanso con esa enfermiza relación entre los gemelos -interpretados por un Jeremy Irons sublime-, pero también con la relación de Beverly y la actriz de cine, proclive a la destrucción ya que ambos se vuelven adictos a las drogas y en la que solo se sienten momentáneamente calmados en sus juegos sexuales.

Poco a poco, Beverly va cayendo en la locura y arrastrando a Elliot en ella, llegando a paroxismos salvajes con la instrumentación ginecológica de mujeres mutantes (creada por Beverly), y siendo el tercio final del film absolutamente sobrecogedor y malsano. A todo ello, como digo, las excelentes actuaciones de Jeremy Irons o Genevièle Bujold, así como la excelente banda sonora aterradora de Howard Shore, hacen redondear tan oscura historia.

Con “Inseparables” Cronenberg hizo la que posiblemente sea su mejor película, abordando todas las constantes de sus películas y matizando otras, todo ello siguiendo otro nuevo rumbo pero sin cambiar de identidad. En definitiva, una obra compleja, opresiva, fascinante y de visionado obligado para los que quieran seguir su filmografía.

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La última película de Cronenberg sigue la estela de su anterior obra “Una historia de violencia” repitiendo la temática de mafias y asesinos. Esta vez con unas pretensiones menores la historia de “Promesas del Este” nos traslada a Londres donde una enfermera llamada Anna -interpretada por Naomi Watts- descubrirá en una agenda de una chica una oscura historia relacionada con una mafia rusa asentada en Londres.

Esta mafia, encabezada por el jefe Semyon (Armin Mueller-Stahl), entablará conversaciones con Anna para recuperar dicha agenda. Dentro de la mafia Anna conocerá a un chofer (Viggo Mortensen) y el hijo de Semyon llamado Kirill. Y con este planteamiento inicial empezaremos a conocer el día a día de esta organización criminal, sus complots y sus rituales (dando especial énfasis a los tatuajes, aposentando en la piel del cuerpo la vida pasada de cada miembro).

Al mismo tiempo que conocemos a los protagonistas, también conocemos la vida de la chica de la agenda y por ende como se mueven los negocios de la mafia. También se establece una especial relación entre Anna y el chofer, siendo este último un personaje muy ambiguo y clave en la historia.

Con una historia simple Cronenberg nos ofrece otra magnífica película con estallidos de violencia realista y cruel que impactan y sin concesiones, un guión sin complejidades pero muy bien llevado, dándonos situaciones tensas durante todo el metraje, posibles amores y un estilo de conocer las mafias cercano al Johnnie To de “Election”. Si a todo ello se le suman unas interpretaciones impecables y un estilo formal en todos sus aspectos sobresalientes, tenemos un film totalmente recomendado. Como factores negativos el no profundizar en diversas líneas arguméntales que habrían redondeado la película y alguna situación un poco inverosímil en el papel de Anna, pero todo ello perdonable.

Cronemberg nos muestra en “Promesas del Este” un film con una narración clásica muy bien realizada, con una duración adecuada y con sus detonantes más característicos: planteamientos de la naturaleza del mal como el solo sabe (desde la escena de sexo, la violencia, el tema de la inmigración, las relaciones ambiguas de los personajes, etc.) y como no la carne como informadora de nuestra vida. No tiene la complejidad ni la mala uva de sus mejores películas, pero desde luego es una obra muy interesente en su filmografía y totalmente recomendable.

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