Diríase que esta es la tercera vez que nos encontramos con un Peter Parker envuelto en un mar de dudas. Es como si el tiempo no pasase para él y siempre sus problemas personales el envolviesen sin dejarle ir hacia adelante y por su situación personal para atrás.
Manteniendo el reparto intacto, Sam Raimi nos ofrece esta tercera visión de Spider-Man en la que parece que todo siga igual. Bueno, todo no. Spidey ahora es un hombre de éxito, la ciudad le adora, aunque no cobre un duro; mientras que Peter Parker sigue en la Universidad, maltratado por sus compañeros de clase, y trabaja por un precio irrisorio como colaborador en el Daily Bugle aguantando los gritos de su director J.J. Jameson. Eso sí, ya sale con MJ Watson, el amor de su vida, que comienza una carrera en Broadway, aunque pronto se trunca.
Spider-Man 3 trata de poner en aprietos morales de nuevo a nuestro héroe. Esta vez, descubre que el hombre que dejó morir, véase Spider-Man, no fue el asesino de su tío. La venganza le cubre sin remisión, no permitiéndole ver que el mundo alrededor se desmorona. El Hombre de Arena, increíble la representación de la génesis de este personaje, será sólo el menor de sus males, mientras que los enemigos, empezando por él mismo, comienzan a surgirle por todos los frentes. Veneno, también conocido como Venom, es uno de los máximos atractivos de este film puesto que supone comprobar como el buen chico Parker se convierte en alguien completamente pedante.
Lo cierto es que lo mejor de la película se encuentra al principio de ésta con la aparición del Duende Verde, ahora sin armadura, encarnado por el hijo de Norman Osborn, Harry. La persecución y la batalla de los dos personajes, en este caso Parker no lleva el traje, es francamente impresionante y llena de tensión, puesto que parece que finalmente Spider-Man va a perder la pelea con su amigo.
Sin embargo, nos encontramos con un guión francamente desaprovechado en el que se profundiza poco en los personajes, las actuaciones son bastante justitas siendo reseñable la de James Franco que muestra múltiples aristas de su personaje. Tobey Maguire y Kirsten Dunst siguen dando una representación de sus personajes muy correctas para lo que sería deseable. El resto de personajes llegan a ser completamente superfluos, empezando por el Hombre de Arena, vale es un ladrón, pero simplemente intenta salvar a su hija que tiene una enfermedad crónica, ¿qué nos queda cuando la venganza no puede ser satisfecha?
Tal vez, se debería haber centrado la acción a las peleas con Veneno, antítesis del héroe, y que podría haber dado mucho más juego a esta película que se queda en la corrección, unos espectaculares brincos de la araña y efectos especiales, y un guión que no profundiza en ninguno de los aspectos que debiera. Puede que nos encontremos con la más floja de las tres películas realizada hasta la fecha que sabe a franca decepción.

De este documental, rodado en 1965, aunque publicado en 1967, durante la gira de Bob Dylan en Inglaterra coincidiendo con en el lanzamiento de su disco
El taquillazo está asegurado después de que en una de cada cuatro salas de España se exhiba esta nueva entrega de la saga 