“Historia natural” de Justina Robson es una novela que se centra en la recreación de un universo muy tecnológico y desarrollado. El argumento gira en torno a un mundo donde la manipulación genética y la nanotecnología han dado como producto una nueva sociedad, donde la humanidad alcanza una nueva evolución más allá de lo imaginable.

Esta evolución se centra en humanos convertidos en cargadores estelares, naves terrestres, mezclas de animales de lo más variopinto y personas recreadas en su función tales como hercúleos u otros adaptados para vivir en Júpiter. Otros tienen aspecto de aves gigantes, y los más imponentes son plataformas gigantescas que terraforman planetas enteros. En resumen, existen las más diversas especies creadas para una función específica y especializada.

Dichos evolucionados son llamados los forjados y, dentro de estos, existen los degradados, humanos que han evolucionado con defectos y son los parias de la sociedad. La vida de los forjados en la niñez está establecida en un mundo virtual llamado Urulu, dicha vida virtual deja paso a su nacimiento en la vida real en la forma dictaminada. Con lo cual muchos forjados pasan de una vida de libertad (pueden convertirse en Urulu en lo que quieran) a estar encerrados en un cuerpo sin posibilidad de salir de él.

Pero centrémonos en la historia. Isol es una exploradora espacial que se encuentra con un objeto alienígena extraño en su trabajo. Pronto descubre su enorme poder y encuentra un planeta donde los forjados puedan vivir de forma independiente y libre. Así, con el tiempo se establece una tensión entre los no evolucionados y los forjados por su independencia.

La novela nos da la voz en primera persona de los personajes que vemos en la novela, con lo cual sabremos lo que piensan y como actúan. Al principio de la novela veremos a Isol y como piensa, lo cual da a la novela un aire de extrañeza por no encontrar ningún humano en la novela, y sí descripciones y pensamientos de un personaje no humano. Pero por desgracia, la novela al poco tiempo entra en parámetros ya muy vistos y surge el protagonista humano demasiado pronto.

También, al desarrollarse la historia, descubrimos nuevos personajes como las gaiaformas, las colmenas, gobernantes de ambos bandos, etc. Con lo cual poco a poco va creando un mundo coherente y con diversidad bastante lograda. Pero lo que en un principio promete se convierte en algo anodino y sin ideas.
Esto se nota ya que la historia parece avanzar y no llega a ningún puerto. El supuesto conflicto entre forjados y no evolucionados es superficial por no decir inexistente y la parte de misterio del instrumento alienígena no avanza en toda la novela y lo poco que se habla esta ya muy visto dentro del género.

Así que “Historia natural” empieza con buen pie, pero a mi parecer a la autora se le va de las manos y no logra crear ninguna historia con el mundo que crea (lo mejor de la novela) o por lo menos lo deja alargar con vacíos y cambios de ritmo que no llevan a ningún sitio. Es como si fuera la introducción a otra segunda parte, ya que lo que promete en el argumento se cuenta al final en pocos capítulos con pinta de poder realizar más partes.

Aún así no es una novela mala, esta bien escrita y algunos personajes tiene gran fuerza que es lo que le da puntos a la novela, pero poco más.

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De nuevo una película inspirada en un relato de uno de nuestros autores favoritos, Philip K. Dick, de nuevo una película bastante interesante. John Woo nos traslada a un futuro no muy lejano en el que los grandes ingenieros son contratados por el tiempo que se supone les costará acabar un trabajo. Cuando finalizan éste, se les borra la memoria asegurando que la propiedad intelectual de la invención caerá siempre en manos de la empresa para la que trabajan y no podrá ser revendido ni copiado.

En esta película, Ben Affleck es Michael Jennings, experto en ingeniería inversa y capaz de realizar los trabajos más inverosímiles. Sin embargo, la aceptación de un nuevo trabajo que durará al menos tres años le supondrá un cambio radical en su vida.

Primero porque se enamorará, de Uma Thurman cuya actuación me recuerda demasiado a la Novia de Kill Bill, segundo porque abandonará a su socio habitual en sus trabajos y, tercero, porque la magnitud de su nuevo desarrollo provocará que muchos lo quieran muerto a cualquier precio. He aquí donde la película vuelve a los esquemas habituales de las películas de ciencia-ficción: Persecución, explosiones, disparos y muerte. (Unos cuantos ejemplos recientes que hemos explicado en este blog: La Isla o Yo, robot.) Lo que es una verdadera lástima puesto que la historia prometía desde el momento que al personaje se le borra la memoria y todo parece no estar en el sitio correcto.

La idea del sobre junto con los objetos necesarios que el protagonista utilizará para resolver su entuerto nos recuerda sobremanera a las bien conocidas aventuras gráficas de los videojuegos. Los objetos tienen una razón de ser completamente necesaria y bien utilizados pueden permitirnos avanzar en la acción. Sin embargo, si nos equivocamos podemos acabar atascados o incluso morir. Es posible que esta historia hubiese sido un rompecabezas, pero como ya indiqué volvemos a los derroteros fáciles y planos. Preveemos en todo momento lo que va a suceder, incluso el Final Feliz. Lo más sorprendente es cómo se resuelve el destino del protagonista, aparentemente condenado, que sin embargo se salva en el último momento.

Se deja ver.

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“Zee-Oui” nos traslada a la Tailandia de 1946, donde un chino llamado Li Hui emigra allí por circunstancias de la guerra en su país natal. En Tailandia es tratado poco más como un despojo humano, por problemas del lenguaje y de comunicación con los demás es rebautizado con el nombre de Zee-Oui.

Zee no posee un gran intelecto y además es despreciado tanto por los niños que le insultan a todas horas, como en el trabajo, donde sus compañeros no lo tratan muy bien. Además Zee posee tuberculosis lo cual no ayuda a que su vida sea más fácil. Así que finalmente, para paliar la enfermedad utiliza un curioso método: matar niños para comerse su corazón y así hacer frente a su enfermedad.

La película se basa en parte en unos acontecimientos reales sucedidos en aquella época. “Zee-Oui” se centra en explicarnos el lado humano del asesino y como llegó en cierto modo a realizar tales actos horribles. Desde su trauma con la guerra hasta su poca fortuna en las relaciones personales, y como no, su enfermedad tanto física como mental.
Narrativamente no desentona el metraje del film en ningún momento, pero por desgracia su tratamiento es cercano a cualquier película de televisión y con una música no muy atinada (amén de las actuaciones para nada logradas).
Además, juega con los sentimientos de una forma un poco artificial y muy arquetípica, siendo una película curiosa pero sin ningún punto fuerte y acaba siendo un producto normalito dentro del subgénero de vidas de asesinos en serie, resultando una película tópica y muy predecible.

A destacar el final bastante cruel y la forma de montaje de dicho final, la no inclusión de  truculencia artificial que se podría haber añadido y el intento de centrar la historia en el asesino y poco más que añadir.

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“Hostel”, de Eli Roth

Written by Blake Doyle in Cine-Terror

Eli Roth vuelve a la carga con su segunda película denominada “Hostel”, y como no, dentro del género de terror. La verdad no entiendo la publicidad que se le da a este director dentro del género, solo tiene dos películas y la primera “Cabin Fever” es realmente mala, pero esta “Hostel” aún siendo mejor que la anterior, es otra película que no aporta nada dentro del género.

La principal carencia de “Hostel” viene dada como digo por el poco talento del director a la hora de aportar un argumento o simplemente pararse en los parámetros lógicos de cualquier película.
Eli nos plantea un mundo imaginario donde Europa no es más que un club de alterne para los americanos. Así, Europa esta plagada de prostitutas, drogas y gente muy mala que te atraca por la calle o que son como mínimo psicópatas.
Todo ello mezclado con un ambiente tercer mundista bastante lúgubre e irreal.

Por lo tanto en la primera hora de película vemos unos amigos americanos que viajan por este club de alterne –digo Europa- practicando sexo y nada más. Vamos que no hay argumento ni historia por ningún lado. Eli parece buscar simplemente pasar las horas para llegar a lo que realmente le importa que es el tramo final, donde estos chicos son secuestrados por un psicópata para ser utilizados en su sala de torturas.

Aquí la película gana más y vemos como la acción empieza a surgir. El psicópata que tortura hace de las suyas secuestrando a estos ineptos personajes (Eli trata a todos como personas vacías de cualquier pensamiento racional) y empieza la historia de horror propiamente dicha y con un suspense como mínimo bien realizado.
Pero este tramo final tampoco es algo brutal o muy horripilante como lo pintan, por lo menos para los curtidos en esto del terror, ni tampoco tiene un ambiente serio de terror extremo, como por ejemplo “La matanza de Texas” o “Alta tensión”, sino más bien algo de estética a lo “Saw” y poco más.

Siguiendo con el tramo final de la película, Eli nos regala “perlas” como la muerte de la china, culminación del sinsentido y la mala leche que tiene hacia las mujeres o una lucha final que la verdad no entiendo (¿Cómo sabe el protagonista que el hombre al que ataca és un asesino?) supongo que por alguna distracción mía, aunque lo dudo. Ah y lo de los crios de la calle supongo que viene dada por la influencia de Dan Brown y su Sevilla imaginaria y cosas por el estilo (esto último es broma, pero sirve para ver la “veracidad” con la que trata Eli a Europa).
Por comentar algo bueno, el tramo final en la casa de torturas está bien planteado y entretiene. Pero para llegar a eso hay que contar una historia y no centrarse solo en esa situación.
Los efectos especiales están logrados al igual que los decorados, pero hay algunos efectos que cantan mucho (como el ojo suelto en la cara y otros “destrozos” humanos).

En fin, otra fallida película de Eli Roth y supongo que seguirá triunfando y yo seguiré sin saber el por qué.
Por cierto, aquí también hay cameo del polémico Takashi Miike.

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Vuelve a la carga una de las franquicias de terror más rentables en el género de terror adolescente. Como sabréis la historia basa su “originalidad” en el cambio de asesino, en vez de ser un tipo sin escrúpulos con hacha, aquí es la mismísima muerte la que acabará con las vidas de nuestros descerebrados muchachitos.

“Destino final 3” se centra en esta entrega en un grupo de chicos y chicas que acuden a un parque de atracciones y una de las chicas llamada Wendy presiente que la montaña rusa sufrirá un accidente y que morirán todos, así que Wendy salvara a la mayoría de una muerte segura.
Después, la muerte ira matando uno por uno a los supervivientes. Wendy y su amigo Kevin, al mismo tiempo que intentan salvar sus vidas, avisarán a los demás de tan cruento destino.
Estos avisos vienen dados por las fotos que Wendy hizo en el parque de atracciones de cada uno. En estas fotos, mediante pistas más o menos establecidas, Wendy determinará como van a morir, y por tanto podrá avisarlos antes de tiempo.

En fin, nos encontramos ante la peor entrega de la serie. La historia es un refrito total de la primera entrega, sin traer ningún elemento nuevo. Con lo cual vais a ver una copia exacta. Además las muertes se nutren de su nula imaginación, su poca espectacularidad y su carencia de gracia (bueno la del motor me hizo gracieta la verdad). La muerte grupal del comienzo, que es la marca de la saga es la menos espectacular (la de la segunda parte todavía es insuperable) y en fin, poco más se puede decir : los que van muriendo desde luego merecen ese destino por su ineptitud.

Resumiendo, ni tiene el impacto de la primera entrega, ni el gore y mala leche de la segunda, pero bueno para incondicionales de la saga les gustará, por lo menos para pasar un ratito.

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He de confesar que la lectura de Alamut ha sido un tanto trabajosa, pero el no abandonarla definitivamente mereció la pena. Escrita a mediados de los años 30 del siglo XX, su autor pensaba más en las dictaduras imperantes de entonces - Hitler, Stalin o Mussolini - que en el Islam a la hora de redactarla. Partiendo de la recreación de secta de los ismaelitas organizada por Hassan Ibn Sabbah, Bartol nos ofrece una historia descarnada en la que el líder recurría al lavado de cerebro para el envío de sus fedayines en el cumplicimento de misiones suicidas. He de indicar que de la denominación a sus seguidores, los hashishin parte el término asesino  que está bien implantada en varios idiomas.

Pero volviendo de nuevo a la historia, la acción se desarrola en tres partes diferenciadas. Por un lado, tenemos la historia de los jóvenes fedayines que son entrenados para su máximo sacrificio, por otro las jóvenes que forman parte del harén de Hassan y, finalmente, la historia política y bélica que desempeña el propio Ibn Sabbah. Bartol nos muestra cómo todo forma parte de un engranaje, Hassan adiestra en su fortaleza Alamut a sus jóvenes guerreros para que se conviertan en creyentes fervorosos dispuestos a ganarse los favores de Hassan y de esta forma el paraíso; en la parte posterior del Alamut, Hassan recrea su paraíso particular al que enviará a sus jóvenes fedayines selectivamente y previa consumición de sustancias psicotrópicas. Dentro de su paraíso, harén para sus guerreros, enseña a las jóvenes huríes en el arte de la seducción y del amor para que satisfagan el deseo de los jóvenes que sólo las visitarán una vez; mientras él se dispone a realizar una guerra contra sus enemigos políticos conjugando todos estos elementos.

El engranaje funciona a la perfección ya que los guerreros no dudarán en apuñalarse en el pecho o lanzarse desde una torre con el sólo deseo de su amo y en la búsqueda de las huríes del paraíso, sin embargo el camino no resultará sencillo y los problemas no dejarán de aflorar en los que Hassan siempre saldrá vencedor por una circunstancia u otra.

Lo considero un libro muy interesante para adentrarse en el mundo islámico del siglo X y acercarse la figura de Hassan Ibn Sabbah. Bastante recomendable.

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Hace ya algún tiempo que escribí una breve reseña sobre el estupendo libro de Isaac Asimov Yo, robot. Como ya dije entonces, el libro me encantó en muchos de sus aspectos a pesar de tratarse de una serie de relatos, aunque sea este género literario uno de los pocos que no me acaban de gustar. Me dijeron entonces que aquel libro tenía su aquel, pero que no era tan bueno como se comentaba, considero que esa opinión es errónea, pero cuando se estrenó esta película yo creía que simplemente se iba a fusilar el contenido sin respetar la obra de Asimov. De nuevo nos equivocamos.

Obviamente, inspirado en el libro de Asimov, Yo, robot es una película muy correcta y aunque posee espectacularidad y los deseados mamporros, los robots no son ni mucho menos los despiadados asesinos que imaginaba que se iba a tratar de plasmar en la película. Un breve resumen podría consistir en que un agente de polícia investiga un suicidio de un investigador y diseñador de robots que no lo parece, todo indica que alguien lo asesinó. En un mundo en el que los robots son integrantes aceptados en la sociedad, el inspector Spooner llegará a la conclusión que alguien no-humano debió de o bien asesinar o ayudar al doctor a suicidarse. Las primeras sospechas recaen en uno de los modelos que la empresa USR, creadora de todos los robots, está apunto de introducir en el mercado. Puede tratarse de una mala programación del ejemplar o puede ser que el investigador haya trazado un plan que no debería llegar a ejecutarse.

El personaje de Will Smith, yo me lo imaginaba como un completo mamporrero, no llega a ese extremo, pero la idea de la persona yo-me-entero-de-que-pasa-algo-vosotros-no está demasiado explotado en el cine para ser inquietante. Significativa también la constante presencia de publicidad, en algunas ocasiones hilarante como en el caso de sus zapatillas, otras aprobable como en el caso del coche que conduce, pero esperemos que esto no se convierta en tendencia tal y como sucedía en La Isla que no dejaba de ser completamente rebuscada (Scarlett Johansson mirando un escaparete la publicidad en la que es protagonista en el mundo real).

En cuanto a los efectos especiales, bastante correctos, aunque algunos no llegan a convencer. Debo señalar que los robots NS-5 que son protagonistas en la película son menos creíbles que los robots antiguos que acaban recluidos por los nuevos. Una curiosidad es que Alan Tudyk, protagonista de Serenity, interpreta al robot Sonny (En voz en su versión original y en llevar el traje verde durante el rodaje).

En fin, una película de ciencia-ficción recomendable que posee dosis de acción que no llegan a comerse el guión como suele suceder recientemente.

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