La Sombra del Viento se ha convertido en un best-seller en España, comparable a El Código da Vinci aunque ya me gustaría que este último se acercase a la novela de Zafón, y actualmente se está traduciendo a distintas lenguas. Su éxito va más allá de las fronteras españolas, ya que ha sido considerada como mejor novela extranjera del año en Francia y en Reino Unido se ha colocado en el número 1 en el listado de ventas.
Por mi parte, diré que el arranque del relato es espectacular, el misterio que inunda las primeras páginas del libro, inmejorable el Cementerio de los Libros Perdidos, el ambiente de la bibliofilia que Ruiz Zafón nos hace respirar durante esta primera parte del libro nos permite introducirnos lentamente en el misterio de Julián Carax. Por otro lado, en este inicio de la narración, el camino hacia la madurez de Daniel Sempere, principal protagonista de esta novela narrada en primera persona, nos hace identificarnos rápidamente con el personaje e interesarnos por su devenir.
Sin embargo, lentamente mientras Daniel se adentra en la vida de Carax, un escritor maldito parece transmitir Zafón en un primer momento, e investiga su pasado pronto la tensión inicial tan magistralmente conducida mengua lentamente hasta diluirse y convertirse en nada. Tanto es así que el desenlace del libro apenas dispone de la fuerza necesaria para mantenernos en tensión a pesar de que el siniestro inspector Fumero esté dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
Éste es uno de los libros con el estilo más interesante que he leído recientemente, la prosa de Zafón está trabajada y, a pesar de que se le critican algunos deslices en cuanto a giros lingüísticos de la época y algún error geográfico, muchos gustarían de escribir tal y como él lo hace. Los personajes están convenientemente desarrollados, aunque algunos que deberían ser referente en la vida de Daniel, como por ejemplo su padre o la mismísima Clara, pasan a muy segundo plano rápidamente sin explicaciones y concesiones.
Por otro lado, uno de los puntales sobre los que se asienta la novela, el misterioso Laín Coubert, pronto se desvela como poco misterioso e inquietante, aunque disponiendo del inspector Fumero tampoco sería necesario a alguien más inquietante y siniestro que éste, por lo que la novela de misterio e incluso con algunos elementos paranormales se convierte en un drama lo cual nos deja un extraño regusto en la boca, con un enfoque inicial y un desenlace demasiado edulcorado a mi gusto.
En fin, un libro muy recomendable para su lectura que tal vez prometía mucho más de lo que finalmente resuelve, pero que desde luego se deja leer y engancha rápidamente en algunos momentos.