Andreas Eschbach es un escritor poco conocido por España, pero su primera novela publicada y traducida al español denominada “Los tejedores de cabellos” supuso una muy agradable sorpresa dentro del género de la ciencia-ficción, ya que aporto una frescura y buen hacer pocas veces vista en bastantes años. Así la novela se convirtió en poco tiempo en un estimable libro que ningún lector aficionado al género debería perderse.
Ahora nos llega su segunda novela traducida al español (y se prevé que se edite otra más) y, sin salirse de los parámetros de la ciencia ficción, nos ofrece una novela que se adentra de lleno en el terreno de los best-sellers para grandes masas. Curioso por saber como se movería o lo que aportaría Andreas Eschbach en este terreno fui a comprarla y a leerla.
La historia se centra en un muchacho arqueólogo llamado Stephen Foxx, que por avatares del destino descubre en unas excavaciones en Jerusalén, donde participa activamente, un extraño esqueleto datado en la época misma donde vivió Jesucristo. Lo extraño es que junto al cadáver se encuentra un manual de instrucciones de una cámara de vídeo.
A partir de aquí las reflexiones llevan a un único camino: en un futuro un viajero del tiempo fue a la época de Jesucristo y filmó con su cámara su vida. Así pues, Stephen junto con sus dos compañeros (una chica llamada Judith y Yehoshuah) intentará descubrir el paradero de la cámara de vídeo y que fue lo que se filmó.
Pero el que financia la excavación, un multimillonario denominado Kaun, es el que controla y posee el manual de instrucciones y Stephen entablará una carrera para llegar antes que él a tan valioso objeto. En su camino, Stephen se encontrará también con otros enemigos como la iglesia y una orden que parecía desaparecida.
Como podéis deducir, “El vídeo Jesús” se centra en los best-sellers de aventuras con objeto religioso de por medio, lo malo es que Andreas no aporta nada nuevo y cae en todos los tópicos y errores propios de este subgénero aventurero-religioso.
Para empezar, su principal problema es la extensión de sus páginas, consecuencia de un desarrollo de la historia lenta y llena de tiempos muertos o alargamiento de las situaciones. Por ejemplo las 200 primeras páginas se utilizan nada más que para explicar la excavación, el descubrimiento del manual y que hacer con él o deducir que significa este hallazgo. Esto que en treinta o cincuenta páginas se cuenta de forma muy eficaz, se desarrolla aquí en la mitad de páginas que contiene la novela.
La otra mitad intenta desarrollar la búsqueda de la cámara, pero de forma muy superficial y poco compleja, con pocas situaciones originales, dejando muchas líneas arguméntales sin desarrollar lo suficiente o sacando provecho de ellas.
Tales como el viaje en el tiempo, este tema en la novela no merece mucha atención: ni el origen o creador de los viajes en el tiempo, ni la búsqueda de ella. Aquí ningún protagonista se pregunta por ello, como si no tuviera tanta importancia como el vídeo en sí. Andreas intenta solucionar esto a mitad de novela de una manera muy fácil y sobretodo llega tarde a tal fin.
Otra característica negativa son las personalidades de los personajes y sus tópicos: los malos son obtusos por llamarlos de la forma más suave y no saben como actuar y Stephen se salva de ellos de formas muy utilizadas y sin ningún rasguño, esto a la larga cansa y hace que nos alejemos de los personajes y sus aventuras. Hay muchas situaciones donde Kaun es bastante inepto (y entra en contradicción con la descripción de su personalidad).
Tampoco ayuda la introducción de personajes que no vienen a cuento y son muy artificiales, como por ejemplo el escritor de ciencia ficción.
Y hablando de artificios gratuitos, llegamos a un final que si bien en algunas facetas están bien llevadas, no lo son tanto en otras, ejemplos: el “giro sorpresa” protagonizado por un personaje y que si bien esta coherentemente explicado, es demasiado forzado y peca un poco de incongruente, tampoco ayuda ese epílogo sobre el viajero en el tiempo, visto muchas veces incluso en películas de sobremesa.
En definitiva, una novela donde sobran muchas páginas, faltan situaciones más desarrolladas y de más variedad para que la trama tome un ritmo decente, y sobretodo sobran muchos tópicos. Es verdad que estamos ante un best-seller, y como tal deben tener sus características intrínsecas, pero los hay decentes, buenos y mediocres, y este “El vídeo Jesús” es bastante mediocre, incluso otros best-séllers similares, tales como “El código Da Vinci” están mejor llevados y acabados (aunque no mejor escrito).
Pero no todo es malo en la novela, Andreas escribe y desarrolla bien la novela (pese a lo parco de su historia), y eso ayuda a leerla sin demasiadas dificultades, pero poco más se puede decir de un libro que supone una tremenda decepción, máxime leyendo su anterior libro publicado en España.

Estamos ante una de las novelas inéditas en España del conocido escritor
Ercunda, planeta singular con días de 48 horas, con habitantes adaptados a los ciclos de vida de tan singular planeta: mitad nocturnos y mitad diurnos. En tan peculiar mundo Fastul intentará ayudar a un extranjero venido a Ercunda para atrapar a un asesino. El extranjero de nombre Cosmos a Moa es un agente terrestre que se las verá con las extrañezas del planeta y con la peligrosidad del asesino fugitivo llamado Gruu Muna.
Nos encontramos en un lejano futuro, donde la sociedad se escinde en numerosas tribus o phyles con sus singulares culturas y formas de vivir. Desde los neovictorianos hasta los del Reino Celeste o los Tamborileros y un sinfín más que viven en Shanghai y alrededores. En esta mezcolanza (literalmente adecuada) cultural y social hay otro factor que marca el mundo futuro que 

