Un hombre tiene que casarse con una chica de familia rica, esta boda concertada supondrá un negocio lucrativo para las dos familias. Este hombre, llamado Víctor (en homenaje a otro personaje de Tim Burton de su corto “Frankenweenie”) sufre un percance en la boda y sale huyendo. Por puro accidente se casa con una chica muerta (que recuerda a muchos cuentos góticos y, por poner un ejemplo, a la novela de Tim Powers “La fuerza de su mirada") y aquí comienza un viaje al mundo de los muertos, o el juego de Víctor por dividir su amor entre la novia muerta y su amor en la vida real.

Como no podía ser menos, Tim Burton nos regala un bonito cuento gótico con la técnica del stop-motion (que avanza a pasos agigantados) y centrándose en la susodicha novia cadáver (alma matter de la película) y con un diseño de personajes impresionante.
Pero la película me supuso una pequeña decepción, primeramente por sus números musicales, nada inspirados y que no sobresalen en ningún momento. También la historia me supuso a poco y no muy inspirada, solamente los momentos de la novia son los que engrandecen la película.
Por ejemplo, momentos como el casamiento con la novia, el baile de la novia en el bosque, el momento en que los dos tocan el piano o el final en la iglesia, y en definitiva el carácter de la novia es lo que hace que la película suba muchos enteros.

Pero como menciono, ni los números musicales, ni la historia e incluso las personalidades de los personajes superan a otros proyectos anteriores suyos (Pesadilla antes de navidad, James y el melocotón gigante). Esto no quita que sea muy agradable de ver y perfecta también tanto para adultos como para jóvenes.

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