Dicen que es una de las películas más flojas de Woody Allen, pero considerando que si tienes la costumbre de lanzar al mercado una cinta al año, lo más probable es que no siempre los diálogos, los actores o la dirección vaya a salir perfecto.
De Allen, hemos reseñado Melinda y Melinda y Scoop. De ellas, la más floja es Scoop, aunque ésta le seguiría a la zaga. Si bien en Scoop aparecía el director y actor, no es así en el Sueño de Casandra por lo que se pierde el golpe humorístico que Allen se reservaba. Tal vez tratando de dar el golpe de efecto que consiguió dar en Match Point. Sin embargo, aquí ni los actores ni los diálogos son de lo más conseguido, a pesar de que sigue existiendo cierto regusto a Allen durante toda la cinta.
De los dos actores principales, Colin Farrell, sobre el que cae la mayor carga dramática, está tan sólo correcto, mientras que Ewan McGregor, si bien está mucho más en su sitio, no consigue enderezar la situación de dos hermanos con sendos aprietos que deben tomar la decisión más grave de su vida.
Por supuesto que la historia resulta a todas luces creíble, el aprieto monetario del mayor de los hermanos junto con los sueños de grandeza del más pequeño se convierten en su pesadilla y entran dentro de un círculo amoral que llegará a su máxima expresión hacia el final de la película.
Los pequeños obreros que se dedican a sobrevivir durante sus vidas, se encuentran engullidos por los asuntos de un pez mucho más grande que les situará en un límite que no se atreverán a cruzar, aunque no podrán evitar hacerlo cargando con todas las consecuencias que se deriven de ello. Sin embargo, los continuos devenires de los protagonistas llegarán a hacerse farragosos no permitiendo que la historia fluya con normalidad, lo que impacientará al espectador que esperará un poco más de chispa y menos introspección. Pero por supuesto que no dejamos de recomendárosla a pesar de todo. No está mal.

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