De este documental, rodado en 1965, aunque publicado en 1967, durante la gira de Bob Dylan en Inglaterra coincidiendo con en el lanzamiento de su disco Bringing It All Back Home, no voy a realizar una crítica formal. Esto es así, puesto que considero que durante 40 años ya ha habido tiempo para que personas mucho más reflexivas, y tal vez con la cabeza más fría, realicen sus consideraciones; sin embargo, sí que voy a señalar porqué la visión de Don’t look back es necesaria para cualquier persona interesada en la figura de este cantante.
En cualquier caso, para los acabados de llegar al universo Dylan, les recomiendo que se pasen primero por el magnífico documental de Martin Scorsese No direction home, puesto que les dará una visión más profunda de la primera época de este cantante y les permitirá llegar a entender el momento que estaba viviendo en ese momento.
Entramos en materia y detallo el porqué del visionado de este documental:
- Porque se rueda en una fase de transición. Bob Dylan está cansado de que los demás alcancen el éxito en las listas de ventas realizando versiones eléctricas de su música folk. En la película, Dylan se demuestra interesado por las versiones que hacen otros de su música e incluso llega a interrogar a un grupo sobre los instrumentos que utilizan en sus conciertos para ello.
- Llega pensando en Donovan, el cantante está cosechando cierto éxito en Inglaterra, y no se detiene a la hora de hacer sus comparaciones tanto en el efecto de la prensa como en las ventas de entradas de los conciertos. Al final, él llenaría recintos mientras que Donovan apenas lo conseguía.
- Arrogancia ante la prensa. En algunas ocasiones, Dylan se muestra agresivo con los periodistas que le hacen entrevistas, toma una actitud completamente despectiva, en vez de dialogante con los comunicadores que se acercan a él. Un reflejo de toda una época.
- Se muestra a un manager trabajando para su representado. Ya se trate en las situaciones más incómodas (Escándalos en hoteles), en las negociaciones para tocar en la BBC, en los viajes o simplemente en la espera de la noche, Albert Grossman, se encuentra omnipresente en la película.
- Los acompañantes, principalmente Joan Baez y Bob Neuwirth, que no se detienen en sus chanzas con Dylan, aunque Baez desaparece a mitad del metraje sin la menor explicación. Tal vez la canción It’s All Over Now, Baby Blue, que Dylan interpreta aquí en la habitación de un hotel, nos dé una pista.
- Los conciertos y su preparación previa. Dylan aparece en chaqueta de cuero solo con su guitarra acústica, pero parece incómodo, como si supiese que ese ya no iba a ser su camino, aunque acomete todos sus conciertos con convicción en sus letras.
- Los fans. 1965 es el apogeo del fenómeno Beatle, obviamente el de Minnesota no sufre tantas persecuciones como los de Liverpool, aunque no dejan de ser muy incómodas las que se producen.

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