Ahora que nos acercamos al estreno para el mes de agosto de la segunda parte de Piratas del Caribe donde sus principales protagonistas repiten, no está demás volver a revisitar su primera parte, rodada en 2003. Detrás de esta película se encuentra el productor Jerry Bruckheimer, principal productor de la saga de la serie CSI, así como de la películas el Rey Arturo o Pearl Harbor que ya reseñamos. Si hay algo por lo que destaca Bruckheimer es por la búsqueda del espectáculo, dejando a parte el resto, y es precisamente esto lo que nos encontramos.
El género de las películas sobre piratas estaba abandonado por Hollywood después del fracaso de la Isla de las Cabezas Cortadas, protagonizada por Geena Davis, o Piratas de Roman Polanski pero en este caso se trataba de dar cuerpo a una de las atracciones del parque Disneyworld situado en Orlando bajo el mismo nombre, por lo que al menos una parte del público norteamericano conocería esta pequeña historia del barco y la tripulación maldita.
Aventura, acción, magia, buenos efectos especiales y unos personajes con entidad propia es lo que nos encontramos en esta cinta. Tenemos que destacar, claro, la increíble caracterización de Johnny Depp en su personaje del capitán amanerado, aunque un tanto excesivo, Jack Sparrow, que utilizó a Keith Richards de los Rolling Stones como referente, por la que obtuvo una nominación de la Academia de cine estadounidense. Del resto de personajes principales, interpretados por Keira Knightley y Orlando Bloom poco hay que decir salvo que sacan un suficiente raspado, si acaso Knightley trabaja un poco más su personaje, aunque sigue poniendo la misma cara en todas sus películas. Como contrapartida a Sparrow nos encontramos al capitán Barbossa, interpretado por Geoffrey Rush, que mantiene nuestro interés por la relación de enemistad entre los dos piratas y que es el único en toda la película que llega a mantener al nivel de Depp.
En cualquier caso, teniendo presente que esta película está enfocada al público infantil y juvenil, destinada al entretenimiento y a un rápido consumo, no desmerece el producto final ya que consigue lo que se había propuesto a pesar de su largo metraje, más de dos horas, que podría haber sido recortado en algunas de sus escenas, como la parte del reclutamiento de la tripulación de Sparrow. En fin, una película que nos lleva de un sitio a otro sin parar, forzando en algunas ocasiones la máquina para mantener el ritmo, explosiones, enredos y aventuras que nos harán pasar un buen rato. Pero poco más.

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[...] Porque obviamente, Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto, se trata de un producto de la factoría Disney, lo que quiere decir que se trata de entretenimiento para toda la familia y, por lo tanto, una película muy blanca. Visto lo visto, no hay duda que lo es y no sorprende, pero mis razones a esgrimir sobre la superior primera parte son: [...]