
Con dicha premisa comienza una novela de fantasía al uso de capa y espada, pero a diferencia del gran maremagnun de historias de dicho género, aquí no encontraremos trepidantes aventuras y duelos sin fin; esta novela se centra más en las historias de intrigas palaciegas, de enredos políticos y amores y pasiones de la nobleza.
Los espadachines en “A punta de espada” son usados como profesionales para realizar duelos entre los nobles, así la nobleza los utiliza para sus fines políticos o pasionales ; es decir, unos asesinos a sueldo pero establecidos en su sociedad con una serie de reglas y valores muy estrictos.
Richard es uno de estos espadachines, y el más famoso de “La Ribera”, tendrá que lidiar con personajes como el noble que se siente resentido por no aceptar un encargo suyo, vivirá amoríos con su compañero y fiel amor, conocerá a mujeres fastuosas y retorcidamente frívolas y al final tendrá que lidiar con la nobleza y salir de un gran apuro.
Así pues, la novela se centra en diálogos sobre intrigas y amoríos, siendo los duelos un aspecto secundario y más bien anecdótico. Los personajes están bien resueltos (desde el maestro de espada, a distintos nobles como el iniciado en la espada, el viejo asalta-todo-lo-que-se-mueve, la dulce condesa, los lores que luchan por el poder, etc) y al final tienen una entidad bastante sustancial (la profesión de espadachines es lo más logrado del libro).
El único pero, es que por momentos el tema se queda estancado en romances que se acercan demasiado a la novela romántica y el amor entre los protagonistas a veces es un recurso muy utilizado (a menudo recuerda a “Crónicas Vampiricas” de Anne Rice, pero en espadachines), y que vaga demasiado en las intrigas sin centrarse en una en concreto, o bailando en personajes para luego no volver a ellos.
Pero si buscas una novela pausada, de intrigas entre la nobleza y no centrado en batallas y duelos de espadas, pasarás con “A punta de espada” un rato entretenido sin más pretensiones que la mencionada.
Por último, mencionar que la presente edición incluye también dos relatos cortos del mismo mundo: “El espadachín cuyo nombre no era muerte” y “La muerte del duque” ; dos relatos que complementan y enriquecen el mundo creado en tan enigmática ciudad.

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