Tres díasF. Javier Gutiérrez, después de dos cortometrajes que apuntan buenas maneras, nos presenta su opera prima en el largometraje con “3 días”. La historia se inicia con la noticia de la devastación del mundo dentro de tres días por medio de un meteorito que se estrellara sin remisión y sin que las autoridades puedan hacer nada para remediarlo.
En el pueblo de La Laguna reciben la noticia estupefactos y tras el caos inicial la historia se centra en dos personas del pueblo: Alex y su madre. Los dos se enfrentarán a un pasado cuyo denominador común es Lucio, una persona aterradora e implacable que escapa de la cárcel buscando una venganza ansiada tiempo atrás.

Así pues y usando como telón de fondo ese destino apocalíptico que depara a toda la humanidad se descubre como principal eje argumental otro destino implacable pero a escala más individual: la que viven Alex y sus seres queridos. El fílm esta rodado con buen oficio, con una fotografía bien resuelta que hace que sintamos ese asfixiante calor de una Andalucía veraniega de, supongo, finales de los años 70.
Todos los personajes están a la altura interpretativa y sorprende un comedido Víctor Clavijo y la naturalidad del niño menor, en definitiva tanto la interpretación como el buen ritmo narrativo mantiene la atención en el espectador en las vicisitudes cruentas que se van sucediendo.

La ciencia ficción que se usa de telón global nos sumerge en una persecución a vida a muerte dejando paso al thriller más crepuscular y tradicionalista de las películas del oeste con esos parajes desérticos y calurosos y unos antihéroes sufridores. En definitiva “3 días” es una buena película de género y un buen comienzo de Gutiérrez, aunque bien es verdad que en su tramo central la película sufre algún mínimo desequilibrio en su ritmo y la fuerza emocional del argumento no esta del todo bien compensada, amén de que tampoco tiene un argumento de los que hacen historia. Pese a ello, totalmente recomendada.

 Por último destacar que no es el renacer del cine de género en España como algunas corrientes proclaman a los cuatro vientos, ya se inicio largo tiempo atrás y si bien caen con cuenta gotas hay una gran caterva de ellas; desde “Tesis” hasta los films de Balagueró o películas como “La habitación de Fermat”, “La hora fría” o “Bosque de sombras” película que coincide en diversos puntos con “3 días” y que me parece mucho más equilibrada y mejor resuelta. Así que “3 días” no es la renovación generacional que muchos plantean ni el paradigma fresco de la cartelera española, pero si que es un buen film que hay que juzgar en su justa medida, entretenido, bien realizado y con calidad, y eso si que no es baladí.
 

Comments (2)

Network

"Un mundo implacable" (Network, 1976) es el de la televisión basura, donde prima lo comercial frente a la información, donde la publicidad y el dinero mandan y no importa lo que se haga para conseguirlo: programas de videntes e iluminados, series protagonizadas por parejas homosexuales (tened en cuenta que eran los 70 y debí­a ser un planteamiento muy rompedor), financiar grupos terroristas de extrema izquierda para que ofrezcan en prime time la grabación de sus actos subversivos… incluso, el asesinato en directo si la audiencia cae. Esta es la televisión que nos vaticinaba Sidney Lumet en 1976 y quizá no está tan lejos de la televisión actual.

Howard Beale (Peter Finch) es un veterano y, en su momento, muy reconocido presentador de telediarios que, debido a la caí­da de su índice de audiencia va a ser despedido. Ante la frustración que le supone el despido -añadido a su reciente viudez y soledad-, anuncia en su telediario que su último dí­a de trabajo se suicidará ante las cámaras. La primera reacción de su cadena de televisión es anticipar su despido, pero finalmente, gracias al apoyo de su jefe de noticiarios y amigo Max Schumacher (William Holden), accede a que rectifique ante los espectadores y se despida de una manera digna. Pero Beale ya ha traspasado los límites de la locura y, ante las cámaras, se pone a despotricar contra todo y contra todos, exaltando al público a gritar por sus ventanas "Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo". Ante la respuesta activa del público, que visualiza su programa a través de múltiples cadenas y en múltiples Estados, Diana Christensen (Faye Dunaway) -la implacable jefa de programación de la cadena-, decide aprovechar el tirón de audiencia y dar un programa a Beale, dónde podrá seguir despotricando contra el mundo mientras se mantenga su popularidad.

Lumet nos muestra en esta pelí­cula una sociedad que exige sensaciones fuertes y entretenimiento vacío, y una televisión que está dispuesta a todo para dárselo. Nadie es incorruptible ni está fuera del alcance del dinero y la fama: ni el presentador de telediarios, que llega a la locura por su baja popularidad y despido; ni los activistas polí­ticos, que se venden por un espacio en televisión; ni mucho menos, la jefa de programación, una magní­fica Faye Dunaway en un papel duro e insensible, capaz de recibir sin inmutarse la crí­tica más despiadada de su amante Max Schumacher (un monólogo realmente brillante), que aún amándola, es incapaz de soportar su falta de humanidad.

Comments (0)