En un no muy lejano 2022, la superpoblación, los desastres ocasionados por el hombre, la contaminación y el cambio climático, ha dado lugar a un mundo en el que los alimentos naturales están al alcance de muy pocos privilegiados y a precios exorbitantes. La mayoría subsiste, hacinada y en la miseria, gracias a la comida sintética fabricada por la compañía Soylent.

Pero el asesinato de Simonson (Joseph Cotten), uno de los dirigentes de la compañía -que acepta su muerte como un castigo merecido-, lleva al detective de la policía Roberth Thorn (Charlton Heston) y a su ayudante Sol Roth (un veterano Edward G. Robinson) a descubrir un secreto difícil de asumir.

Basada en la novela “Make Room! Make Room!” de Harry Harrison, el director Richard Fleischer nos muestra en "Soylent Green”, un mundo en el que la humanidad crea, o más bien destruye, su propio futuro y por ello se enfrenta a él como puede.

Ganadora de 3 premios dentro del género fantástico, esta película de 1973 desarrolla, en ese ambiente futurista y deprimente, una clásica trama policial con una factura típica de los 70, con lo bueno y malo que ello conlleva.

Entre lo mejor, la actuación de grandes actores de otras épocas, como el breve papel de Joseph Cotten como Simonson y, sobre todo, un impagable Edward G. Robinson en su último papel, como el ayudante de Roth; un viejo detective que aún recuerda cómo eran las cosas “antes” y la comida “de verdad”, y que es capaz de enternecer hasta al impasible Charlton Heston, que repite su papel de superviviente en un futuro incierto, como ya hizo en la saga de “El planeta de los simios”  o en “El último hombre vivo”.

Lo peor, quizá sea el ritmo excesivamente lento de la narración, acostumbrada tal vez a la trepidante acción de la ciencia ficción actual; o la innecesaria historia ¿de amor? que se establece entre el detective Roth y la amante del fallecido Simonson, personaje cuya única finalidad es mostrar su papel como “mobiliario” al servicio del propietario de la casa.

A pesar de sus defectos y del paso de los años, esta película muestra grandes aciertos como esos títulos de crédito que nos muestran cómo ha sido posible llegar a ese futuro catastrófico, sin reiteradas explicaciones a lo largo de la película como sucede en el cine actual; o la reacción de los personajes ante la comida u otras cosas que nos parecen normales hoy en día.

Y para variar, otro gran acierto es la traducción del título en castellano, “Cuando el destino nos alcance”, que nos muestra la posibilidad de que ese futuro aún pueda tener lugar.

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Sean Ellis dirigió un cortometraje llamado “Cashback” sobre un chico que trabaja en el turno de noche en un supermercado, y donde la mayor parte del tiempo la utiliza en ensoñaciones sobre la belleza de la mujer y su situación en la vida.
Dos años después ese mismo corto es utilizado para realizar un largometraje, obviamente con el mismo título: “Cashback”.

Los veinte primeros minutos son prácticamente el corto comentado anteriormente, es decir, las mismas escenas, a las que se le han añadido una historia de amor del protagonista (Ben) y algún que otro personaje más de los ya de por si estrafalarios que vais a encontrar a lo largo del film.

Pero el hecho de por qué Ben trabaja en el turno de noche es distinto al cortometraje, aquí Ben ha sufrido la ruptura con su pareja y en un estado de depresión que no le permite dormir intenta buscar trabajo por la noche; así que acaba en un supermercado donde conocerá a un jefe imbuido en una vida monótona y vacía, a un par de compañeros que se pasan las horas haciendo locuras y a cada cual más loco, y por último, a una chica llamada Sharon y de la cual entablará una buena amistad.

Todos ellos intentan llevar la vida y el trabajo de la forma más llevadera, intentando que el trabajo no los deshumanice ni acabe con ellos. Así pues Ben escapa de esas horas intempestuosas con una serie de ensoñaciones, en donde es capaz de detener el tiempo y observar lo más importante para él: la belleza de la mujer y sus rasgos más distintivos. Ben es pintor e intenta captar en todo momento esa belleza, hasta que repara en Sharon y comienza una historia de amor entre ellos.

Con el amor que Ben empieza a sentir por Sharon, asistiremos a una serie de flashbacks de su vida amorosa cuando era un muchacho, aportando la película más facetas de las relaciones, tales como los primeros amores y fracasos.

Casi toda la película tiene un aire onírico y de ensoñación que aportan a la película una originalidad destacable, así como las reflexiones de Ben (casi toda la película utiliza la voz en off) que son la mar de divertidas y algunas dan en el clavo. Así con una mezcla de comedia (los personajes son muy divertidos y entrañables) y de romanticismo Sean realiza un largometraje muy interesante y refrescante, engrandeciendo el cortometraje y aportando y desarrollando las tramas y temas que ya aparecían en él.

“Cashback” es un destacable film, con una puesta en escena que refleja la ensoñación y los sentimientos de forma muy lograda, y que merece por lo menos ser estrenada de una vez en España, después de haber triunfado por los festivales que ha pasado. Por lo pronto y para quien tenga curiosidad aquí os dejo con el cortometraje para que podáis verlo. 

 

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Estamos ante la adaptación a la televisión de la novela de Andreas Eschbach “El vídeo Jesús”. Esta miniserie de tres horas es conocida en España con el título de “El enigma de Jerusalén” y esta dirigida por Sebastián Niemann.

La historia se centra en Steffen un arqueólogo que junto con su compañero de trabajo y su director de excavaciones descubren un misterioso esqueleto portador de un enigmático objeto imposible de asimilar: un manual de instrucciones de una cámara de vídeo.
Según van pasando y comprobando las teorías de tan misterioso objeto, los protagonistas deducen que un viajero en el tiempo fue a la época de Jesús y grabo todas sus proezas, si es que existieron.

Pero Steffen se vera apartado de la investigación por el multimillonario que lleva la expedición llamado Kaun, aún así Steffen no se amedrenta e intentará saber que decían las cartas encontradas del viajero en el tiempo y así averiguar el paradero de la cámara.
Una chica llamada Sharon ayudará a Steffen en su búsqueda, así como el novio de Sharon llamado Yehoshua.

Esta adaptación televisiva de la novela sigue en líneas generales la estructura del libro, pero cambiando cosas para bien y otras para mal. Si en la novela faltaba avanzar la historia y las situaciones, en la película se suple esto con muchas secuencias de acción y persecuciones que hacen más entretenida su visión. Aquí Steffen sufre de lo lindo, tanto físicamente como psicológicamente cosa que no pasa en la novela.
Se han añadido recursos dramáticos para hacer más cinética la acción, desde muertes de personajes en su desarrollo hasta elementos de romance en el trío protagonista (en la novela Yehoshua es hermano de Sharon y no novios).

Aquí lo que se contaba en toda la mitad de la novela se cuenta en diez minutos, algo de alabar, pero si la novela peca de no tener variedad de situaciones y aventuras, aquí pasa todo lo contrario: peca de ser todo persecuciones y acción en detrimento de una profundidad en las relaciones de los personajes y en la simplicidad de algunas situaciones.
Aunque en la novela no hubiera mucho de esta profundidad de los personajes si que había algo más que acción, pero no se puede pedir de todo.

Otro detalle bueno de la serie es arreglar o eliminar personajes carentes de fundamento: como el escritor de ciencia ficción, el grupo de “entendidos” que reúne Kaun, el papel protagonista de Kaun que aquí pasa a ser secundario y más coherente. Además se da un papel más lógico e importante a la existencia de los viajes en el tiempo.

El vaticano y el grupo de la santa inquisición toman un papel más importante aquí, siendo los malos y los que pondrán todo tipo de problemas a los protagonistas (cosa que no pasa en la novela).

En definitiva una aceptable adaptación, con un final simple, efectista y no tan bueno como el del libro, pero fiel a sus características intrínsecas. “El enigma de Jerusalén” se centra más en las persecuciones y en la acción, para ser un simple entretenimiento, dejando de lado las incoherencias de la novela (aunque crea otras tantas la serie) y sus tiempos muertos, aunque no profundizando en aspectos de la novela donde se podía sacar partido.
Aún así se deja ver y supone una variante curiosa para los que han leído la novela y una miniserie sin pretensiones y distraída para cualquier persona que no busca más que evadirse un rato.

 

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Andreas Eschbach es un escritor poco conocido por España, pero su primera novela publicada y traducida al español denominada “Los tejedores de cabellos” supuso una muy agradable sorpresa dentro del género de la ciencia-ficción, ya que aporto una frescura y buen hacer pocas veces vista en bastantes años. Así la novela se convirtió en poco tiempo en un estimable libro que ningún lector aficionado al género debería perderse.
Ahora nos llega su segunda novela traducida al español (y se prevé que se edite otra más) y, sin salirse de los parámetros de la ciencia ficción, nos ofrece una novela que se adentra de lleno en el terreno de los best-sellers para grandes masas. Curioso por saber como se movería o lo que aportaría Andreas Eschbach en este terreno fui a comprarla y  a leerla.

La historia se centra en un muchacho arqueólogo llamado Stephen Foxx, que por avatares del destino descubre en unas excavaciones en Jerusalén, donde participa activamente, un extraño esqueleto datado en la época misma donde vivió Jesucristo. Lo extraño es que junto al cadáver se encuentra un manual de instrucciones de una cámara de vídeo.
A partir de aquí las reflexiones llevan a un único camino: en un futuro un viajero del tiempo fue a la época de Jesucristo y filmó con su cámara su vida. Así pues, Stephen junto con sus dos compañeros (una chica llamada Judith y Yehoshuah) intentará descubrir el paradero de la cámara de vídeo y que fue lo que se filmó.
Pero el que financia la excavación, un multimillonario denominado Kaun, es el que controla y posee el manual de instrucciones y Stephen entablará una carrera para llegar antes que él a tan valioso objeto. En su camino, Stephen se encontrará también con otros enemigos como la iglesia y una orden que parecía desaparecida.

Como podéis deducir, “El vídeo Jesús” se centra en los best-sellers de aventuras con objeto religioso de por medio, lo malo es que Andreas no aporta nada nuevo y cae en todos los tópicos y errores propios de este subgénero aventurero-religioso.
Para empezar, su principal problema es la extensión de sus páginas, consecuencia de un desarrollo de la historia lenta y llena de tiempos muertos o alargamiento de las situaciones. Por ejemplo las 200 primeras páginas se utilizan nada más que para explicar la excavación, el descubrimiento del manual y que hacer con él o deducir que significa este hallazgo. Esto que en treinta o cincuenta páginas se cuenta de forma muy eficaz, se desarrolla aquí en la mitad de páginas que contiene la novela.

La otra mitad intenta desarrollar la búsqueda de la cámara, pero de forma muy superficial y poco compleja, con pocas situaciones originales, dejando muchas líneas arguméntales sin desarrollar lo suficiente o sacando provecho de ellas.
Tales como el viaje en el tiempo, este tema en la novela no merece mucha atención: ni el origen o creador de los viajes en el tiempo, ni la búsqueda de ella. Aquí ningún protagonista se pregunta por ello, como si no tuviera tanta importancia como el vídeo en sí. Andreas intenta solucionar esto a mitad de novela de una manera muy fácil y sobretodo llega tarde a tal fin.

Otra característica negativa son las personalidades de los personajes y sus tópicos: los malos son obtusos por llamarlos de la forma más suave y no saben como actuar y Stephen se salva de ellos de formas muy utilizadas y sin ningún rasguño, esto a la larga cansa y hace que nos alejemos de los personajes y sus aventuras. Hay muchas situaciones donde Kaun es bastante inepto (y entra en contradicción con la descripción de su personalidad).
Tampoco ayuda la introducción de personajes que no vienen a cuento y son muy artificiales, como por ejemplo el escritor de ciencia ficción.
Y hablando de artificios gratuitos, llegamos a un final que si bien en algunas facetas están bien llevadas, no lo son tanto en otras, ejemplos: el “giro sorpresa” protagonizado por un personaje y que si bien esta coherentemente explicado, es demasiado forzado y peca un poco de incongruente, tampoco ayuda ese epílogo sobre el viajero en el tiempo, visto muchas veces incluso en películas de sobremesa.

En definitiva, una novela donde sobran muchas páginas, faltan situaciones más desarrolladas y de más variedad para que la trama tome un ritmo decente, y sobretodo sobran muchos tópicos. Es verdad que estamos ante un best-seller, y como tal deben tener sus características intrínsecas, pero los hay decentes, buenos y mediocres, y este “El vídeo Jesús” es bastante mediocre, incluso otros best-séllers similares, tales como “El código Da Vinci” están mejor llevados y acabados (aunque no mejor escrito).

Pero no todo es malo en la novela, Andreas escribe y desarrolla bien la novela (pese a lo parco de su historia), y eso ayuda a leerla sin demasiadas dificultades, pero poco más se puede decir de un libro que supone una tremenda decepción, máxime leyendo su anterior libro publicado en España.

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Cinco años tardaron los norteamericanos en lanzarse a revisar lo sucedio el 11 de septiembre de 2001, fecha en la que el mundo contuvo la respiración por lo que estaba sucediendo en Nueva York y Washington. Del 11-S, hemos reseñado la recreación de los hechos que se hizo en la estupenda película de Paul Greengrass, United 93, donde podemos contemplar lo que pudo suceder dentro del único avión que no alcanzó su objetivo porque los propios pasajeros evitaron que los terroristas llegasen a estrellar el avión comercial.

En esta ocasión, el director Oliver Stone nos ofrece lo que vivieron dos de los policías que acudieron a la llamada de socorro del World Trade Center aquella mañana. Sin conocer a ciencia cierta lo que está sucediendo, los policías y bomberos de Nueva Yotk se adentraron en el edificio en llamas sin saber lo que iban a encontrar ni siquiera a qué se enfrentaban. Stone se centra en las vivencias de dos de las escasas 20 personas que sobrevivieron al hundimiento de las dos torres. La película trata de hacer un acercamiento a las razones y sufrimientos de los dos policías, la angustia que viven sus respectivas familias durante el periodo que permanecen bajon las ruinas, sin embargo, el resultado es un película fría y distante.

La cinta puede dividirse en dos partes diferenciadas: El choque de los dos aviones a las dos torres y el colapso de su estructura y las tareas de rescate. Personalmente, su primera parte me parece la más interesante, mientras que la segunda adolece de falta de ritmo y tensión. Puede ser que hayamos visto las imágenes tantas veces que contemplar lo que esté sucediendo desde una perspectiva completamente distinta me incline a que la primera parte me resulte más atractiva, pero el hecho es que la primera parte tampoco ayuda mucho a soportar la segunda.

Nicholas Cage representa a un policía frío, no vamos a entrar en ello puesto tal vez el propio John McLoughlin sea realmente así, mientras que Michael Peña, Will Jimeno, representa un personaje mucho más próximo frente a sus compañeros de trabajo y familia. Tal vez, el respeto por lo sucedido, el respeto de las víctimas y de los hechos que los dos policías sufrieron no dejan espacio para que el director indague un poco más en la humanidad del relato y que el producto sea demasiado cercano a la realidad sin llegar a profundizar en ella.

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Death Proof

Y por fin tenemos la última película de Quentin Tarantino : Death Proof. Poco puedo decir que no se haya dicho ya de esta película; que si forma junto con Planet Terror el compendio de cine doble llamado "Grindhouse", que si son homenaje a todo ese cine de bajo presupuesto de los 60 y 70 del cine de terror y de una forma de ver cine en sesión doble, etc.

Tampoco voy a convencer a nadie de las virtudes o defectos de la película, ya que por lo visto solo existen detractores y fanáticos que adoran tan debatido director de cine, así que el que este dispuesto al cine a ir a ver "Death Proof" simplemente encontrara otra obra que hace que Tarantino sea uno de los directores más importantes de la cinematografía norteamericana actual.

La película se compone de un elenco de actrices que conforman y dan importancia a "Death Proof" ya que son el ingrediente primordial del film y donde Tarantino explaya todo su fetichismo por los pies y sus diálogos frenéticos pero de escenas pausadas que conforman el clímax para las situaciones que han de venir más tarde o más temprano. La película se divide en dos partes bien diferenciadas: la primera, donde reside más el homenaje al film de terror de bajo presupuesto (con sus errores técnicos para crear ese modo de ver cine artificial), donde un grupo de chicas se van de fiesta a un lago y encuentran a un hombre (interpretado por un magnífico Kurt Russell) que no es más que un psicópata que va matando a indelebles chicas con su coche. Y una segunda parte, donde deja atrás los homenajes a ese cine de bajo presupuesto en los aspectos técnicos y comienza a hacer referencias a las películas de persecuciones de coches y la acción se torna más surrealista, dejando paso a esta y anulando el aura de terror de la primera parte.

A grandes rasgos ese es el argumento de "Death Proof", donde existen muchas referencias al cine que adora Tarantino, donde la música esta puesta milimetricamente y con un saber hacer impresionante, y rodada del mismo modo. Los actores y actrices hacen muy bien su cometido, estando todos en su punto, aunque Kurt Russell destaca como nunca. Mucho se ha críticado los diálogos superficiales o el abuso de ellos, pero cumplen su cometido de crear el ambiente adecuado, de dar a conocer sus personajes y de explayar las características intrínsecas del film.

Existen momentos cruciales que no voy a desvelar tanto de acción como de situaciones comunes que hacen que no nos encontremos con un film típico de psycho-killer, con innumerables referencias que no tiene sentido que enumere aquí y con una puesta en escena que ya quisieran muchos directores actuales.

Una película entretenida, buena y sobretodo otro paso más en la filmografía de Tarantino, donde "Death Proof" para nada es una obra menor como podría tener en una primera impresión.

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