Como ya dije, la película Alatriste no me pareció una mala película, tenía fallos en su realización, es cierto, pero no me parecía que no mereciese al menos de una oportunidad. Así que si la película abarcaba al menos cuatro de los cinco libros que Arturo Pérez-Reverte ha dedicado al soldado de los Tercios de España durante el denominado Siglo de Oro bajo el reinado de Felipe IV, ¿por qué no aventurarse con la lectura de, al menos, el primero de ellos?
El libro es breve, unas 200 páginas, pero aún habiendo visionado la película, dispone de muchos elementos para crear tensión, algo que su versión cinematográfica apenas conseguía, y no necesariamente en duelos en las que las espadas toledanas estuviesen desenvainadas. Me refiero, por ejemplo, a las entrevistas de Diego Alatriste con el pérfido Bocanegra, mientras que la última con el Condeduque de Olivares no puede tener más elementos para desconcertar al lector sobre el pobre destino de Alatriste.
Porque si bien el capitán, que no lo es a pesar de haberse ganado el apelativo, es un hombre que vende su espada y, porqué no decirlo, su vida por un montón de maravedíes, un hombre sin escrúpulos deduciremos, también es cierto que dispone de cierta educación y rectitud moral de soldado curtido en múltiples batallas en las que el honor también era un elemento en juego. Así que, además de visitar los barrios bajos del Madrid del siglo XVII, Pérez-Reverte otorga a su espadachín de cierta educación y honorabilidad que le permite codearse con los escritores Francisco de Quevedo o Lope de Vega, ampliando el plano de aquella sociedad que se encontraba al borde de una crisis económica y social.
Pero en el libro disponemos de mucho más, puesto porque además de los escarceos de Alatriste, asistimos a una forma de hacer política en la que los matrimonios eran necesarios para mantener las alianzas entre los países, y por ello de la paz, mientras que otras manos trataban de que estos, ya de por sí bastante frágiles ya que los enlazados apenas se conocían, sufrían los envites de segundas e incluso de terceras manos a las que no les agradaba que se fuesen a producir.
Un libro muy entretenido en el que el escritor no duda de utilizar su característico estilo hosco y embrutecido cuando es necesario.

Mi padre me compró el libro
El director Álex de la Iglesia nos ofrece en
Sinceramente, la primera vez que vi esta película no me gustó mucho. Me parecía demasiado larga, poco más de dos horas de duración, para retratar las aventuras del capitán Jack Aubrey y de su tripulación en su travesía por Sudamérica, mientras tratan de dar caza al navío de la armada francesa Archeron. Ahora que la he vuelto a visionar, la impresión sigue siendo la misma, pero, a pesar de ello,
Ganadora de la Palma de Oro en la presente edición de Cannes, lo cierto es que recién vista me preocuparía de evitar al resto de películas de la sección oficial. Porque si bien esta es una película correcta, no se le puede pedir mucho más salvo que aborda un conflicto bélico muy complicado de explicar que se inició a principios del siglo XX y que actualmente parece que se está cerrando.
Aprovechando el inicio de la lectura del libro
La primera impresión que ofrece esta película es la de ser un poco caótica. Caótica en el guión, puesto que no parece tener principio ni un final claro, caótica para los actores que no parecen seguir ninguna indicación específica (Altman gusta de juntar a muchos actores en una escena superponiendo líneas de guión otorgando cierta naturalidad), caótica en los propios personajes, aunque eso es lo que se quería transmitir. Lo cierto es que Altman empezaba su carrera,