Llegamos a la tercera entrega de la famosa saga del cómic de X-Men, y también en esta han cambiado el director y guionista. Y vaya si se ha notado… a peor.

La historia gira en torno  a una posible “cura” para los mutantes, está lo que realiza en el metabolismo de los mutantes es convertirlos en personas normales y corrientes. Así los mutantes tienen a su disposición la opción de poder dejar sus poderes. Con lo cual las dos facciones de ideologías distintas de los mutantes – por un lado Xavier y por otro Magneto- lucharán entre ellos para alcanzar su objetivo.
La guerra no hace nada más que comenzar y los mutantes buscan la fuente del origen de dicha “cura” y al mismo tiempo un nuevo mutante de un poder increíble para poder acuciarlo a su bando.

En esta entrega el número de mutantes crece bastante y veremos muchos más en todos los entornos. A Xavier se le unirán gente como el clásico Lobezno, Tormenta, Pícara, Cíclope, la Bestia, el hombre de hielo, Ángel, Coloso, etc. Y del lado de Magneto pues Mística, Pyro, Juggernaut, Calisto, el hombre múltiple, etc.Y en medio de todos ellos la magnifica Fénix.
El número de personajes no es un gran problema en la película, ya que muchos de ellos son secundarios y no aportan nada a la trama, solo sus manos para la lucha. Los personajes de siempre son los que importan y algunos de ellos nos dejarán en esta entrega.
Lo malo de la película es su insulso guión, que tambalea de un lado a otro sin ritmo narrativo. A mí la verdad me aburrió bastante, me esperaba acción y hay muy poca. Tan solo una batalla final y no muy lograda.
Los efectos han bajado de calidad (esos vuelos, sobretodo el de Fénix son bastante malos) y la carga dramática también.
Si bien me gusta que no se recreen en sensibleras muertes y sean rápidas, aquí parecen demasiado forzadas, como una excusa para no calentarse la cabeza con el guión.

Pero como digo, la baja inspiración en los personajes de esta entrega y la historia plasmada que adolece de cualquier ritmo, -ya que se centra en “captar soldados” durante el ochenta por ciento de su metraje- y enseñarnos poderes de forma gracioseta, son ingredientes que bajan la calidad de esta parte.
Amén de despropósitos como en la escena del puente, que ahora es de día y luego de noche, así por las buenas, o la cola de mutantes para curarse (todos ellos de pinta de mendigos ¿?). O chistecitos absurdos (como el de Fénix enfadada), etc, etc.
Como bueno de la película esta la relación entre Xavier y Magneto, Lobezno como siempre (aunque en menor medida), y todas las escenas de Fénix, verdaderamente logradas.

En fin, la peor parte de la saga, un despropósito total y que alcanza la calidad de otra película de superhéroes del montón (tipo Los cuatro fantásticos). Mi sensación general de la película es como una escena de esta entrega, en donde Lobezno lucha con uno que regenera sus brazos. Al ver Lobezno que por mucho que corta no logra nada, le pega una patada en los testículos y le dice : Regenera eso.
Así me sentó la película, por mucho que se hiciera, esta entrega es una patada en los testículos y… imposible de regenerar.
Esperemos que la siguiente entrega vuelva por sus fueros.

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Yasunari Kawabata es uno de los clásicos de la literatura japonesa, y conocido en occidente por ser el primer japonés en ganar el premio Nobel. Sus influencias de la literatura occidental son parte importante de su obra, pero todavía más su carácter (sobretodo después de la segunda guerra mundial) de estimular las tradiciones japonesas y ensalzarlas. El equilibrio de sus influencias le da a sus obras una faceta curiosa, que nos aporta una atracción a su obra bastante interesante.

“Lo bello y lo triste” es una de sus obras de su ultima etapa como escritor, y es un claro ejemplo de los ingredientes que utiliza en sus novelas, y también de novela japonesa con todas las características típicas del lejano oriente. Por ello, es una buena novela para introducirse en la literatura japonesa.

La historia se centra en un trío amoroso. Oki es un hombre que en su pasado tuvo una amante de quince años llamada Otoko. En el presente Oki  tiene que lidiar con el daño que le hizo a su mujer, ya que publicó una novela con dicha relación, cosa que a su mujer no agrado en demasié.
Por su parte Otoko ha crecido y tiene una alumna-amante llamada Keiko, bastante perturbadora e indomable. Así pues, el trío esta establecido y el reencuentro produce un torbellino, que como su título dice, nos aporta lo bello y lo triste del amor.

La novela tiene momentos eróticos turbadores (siempre viéndolo desde la perspectiva de la cultura japonesa) y las relaciones son trasmitidas más en los silencios y en los doble sentidos que directamente (característica propia de esta literatura). Además las imágenes descritas de los lugares así como el tiempo y los colores, nos proporcionan información sobre los personajes y su  estado anímico. Siendo una novela con estilo sencillo, pero que encierra una fuerte carga emotiva que hay que saborear lentamente.

Toda la historia romántica esta bien establecida, viajando de los protagonistas principales a otros que toman las riendas, llegando a un final verdaderamente logrado y propio de Yasunari.
En definitiva, una gran novela de amor, soledad, venganzas y tristeza. Que conjuga de forma equilibrada dichos elementos y que puede ser un pretexto perfecto para introducirse en este tipo de novela japonesa.

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