
Y por fin nos llega la última película del controvertido Michael Haneke llamada Caché, donde nos vuelve a adentrar en los infiernos de los más oscuros recovecos de la naturaleza humana.
La historia es bien sencilla, una pareja casada de clase media-alta recibe unas misteriosas cintas de video que muestran su casa y su vida cotidiana. La pareja (Daniel Auteil y Juliette Binoche, que están magistrales) comenzara a sufrir cada vez más este terrible acoso y Daniel empezará a investigar quién es el causante de tales actos. Haneke sigue con sus fríos y terribles planteamientos, si bien no es tan terrible como otras de sus filmografías si que nos plantea esa incomodidad y provocación tan usuales en Haneke, obligando al espectador a participar en la moral o hechos de los personajes y arrastrándonos a dilemas y psicologías extenuantes.
No quiero desvelar nada de la historia, pero su centro neurológico se centra en la mala conciencia de las personas, en como no somos capaces de cambiar nuestra moral tan acomodada y como afrontamos tales dilemas. También habla sobre la familia como grupo y como actúa para sobrevivir y más cosas que quedan por descubrir.
Caché está rodada en sus tonos fríos y objetivos, sin concesiones, con un ritmo narrativo tremendo donde el suspense está equilibrado magnificamente (recuerda a Hitchcock o Dario Argento en cosas puntuales), la música no existe y todo es sonido ambiental, nos plantea planos fijos y primeros planos sufridos, juega con las cintas y su visionado en todo el metraje haciendo un uso de la realidad y el ciclo sin fin de los acontecimientos muy experimental y bien realizado (la toma final es de las más polemicas pero realmente es necesaria).
En definitiva una gran película, honesta, inteligente y bien realizada; que si bien no es para todos los paladares y exagera algunas cuestiones o planteamientos, o que el final puede dar mucha polémica, creo que es una buena muestra de cine arriesgado y que da mucho en lo que reflexionar.




