Cuando Apple presentó su iPod Shuffle, pensé que Steve Jobs se había equivocado. A quién le iba interesar un reproductor de Mp3 que simplemente reproducía las canciones que le venía en gana, sin pantalla para navegar, ni nada por el estilo. El Shuffle simplemente reproducía canciones en orden aleatorio. Vaya y yo que pensaba que los discos había que escucharlos de cabo a rabo.
Puede que se tratase de un desliz impropio vistos los productos que se nos habían presentado anteriormente. De hecho, no fue hasta el iPod de tercera generación, con unas capacidades de 20, 30 y 40 Gigas, cuando Apple demostró que estaba a punto de dar el gran salto. El iPod estaba maduro para ser lanzado al gran público y por ello desde Apple no dudaron en comenzar a hacerlos compatibles con Windows. El paso estratégico, muy acertado por lo que se ha demostrado después, fue hacer compatible su software de reproducción de música, el iTunes, con el sistema operativo de Microsoft.
Tras el éxito del iPod, Apple apostó por la diversificación y diseñaron otro reproductor de Mp3 con menores capacidades, pero igual de atractivo con distintos colores, era el iPod Mini. El siguiente paso, se daría con el iPod de cuarta generación que se lanzó con Apple ya confortablemente situada en una situación envidiable dentro del negocio de la música digital y preparando el lanzamiento de su tienda iTunes, el camino estaba trazado y ahora tan sólo había que mejorar e innovar, mientras se recogían beneficios.
Mientras se preparaba el lanzamiento del Shuffle, Apple dio un paso más para convertir al iPod en algo más que un reproductor de música. El lanzamiento del iPod Photo fue la constatación de que se podían realizar grandes cosas con estos reproductores y hoy todos los iPods vienen con la pantalla de color que era la gran novedad de aquel reproductor. Finalmente, ahora con el iPod Nano, Apple nos ofrece un producto que si bien ha tenido algunos problemas como el de la vida útil de las baterías se encuentra en una posición envidiable para poder seguir compitiendo. El Mini desaparece, aunque quién se acuerda de ellos ahora frente a este producto. El Nano tiene capacidades de 2 y 4 Gigas y desde luego que un diseño y un estilo inmejorables.
Poseo un iPod de 30 Gigas, pero la tentación es grande. Además, cuando uno va rellenando su iPod se da cuenta que ir de un sitio a otro descarga las baterías y es bastante engorroso ir de un sitio a otro entre tanto disco. Es una opción que me planteo, pero el iPod Nano va a ser otro triunfo de Apple, seguro.



Voy a ser sincero, yo nunca he acabado un
Este domingo, en una de las revistas dominicales que acompañan a los distintos periódicos, se publicaba un reportaje sobre el cantante Juanes. La verdad es que no me interesaba mucho y no acabé el texto, sin embargo para tratar de ilustrar el éxito del colombiano, se reflejaban algunas experiencias de sus fans que me llamaron la atención. Concretamente me sorprendió la historia de una fan de 11 años que había estado ahorrando dinero para comprarle una guitarra Fender al cantante y regalársela (Mientras no fuese la guitarra dorada). Podemos imaginarnos su tremenda decepción cuando descubrió que Juanes era el único artista latinoamericano que estaba patrocinado por la marca de guitarras, por lo que disponía de todas las que quisiese, por lo que, obviamente, la fan tuvo que desistir de la idea.
Consideraciones musicales a parte, se considera que el primer artista que destrozó su guitarra contra el suelo durante un concierto fue Pete Townshend de The Who, grupo que, por cierto, estuvo bien considerado por los punks de los 70. Aunque en su caso el acto en sí no tuvo nada de premeditado ni fue un arranque destructor. Según contó Townshend, simplemente rompió una guitarra durante un concierto, el guitarrista desconcertado decidió rematar la faena utilizándola para acabar con un amplificador agarrándola por el mástil.