- No hay emoción, hay paz.
- No hay ignorancia, hay sabiduría.
- No hay pasiones, hay serenidad.
- No hay caos, hay armonía.
- No hay muerte, sólo la Fuerza.
[Actualización]

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Aquel que haya echado un vistazo al trailer, habrá pensado: ¿Matrix IV? ásicamente porque Keanu Reeves parece repetir personaje enfundado de negro, paseándose por una ciudad devastada por el fuego. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que Constantine se basada en el cómic Hellblazer y, por una vez, los productores han decidido tener un buen guión y seguirlo a rajatabla evitando lo más posible los fuegos artificiales. Lo que, en el resultado final y de conjunto de la película, se agradece.
Para entender la película debemos de conocer los cimientos de la Fe católica – romana – apostólica. Los suicidas, según esta tradición religiosa, no tienen capacidad de redención y están condenados a sufrir el tormento en el infierno. John Constantine posee desde su nacimiento de la capacidad de ver los verdaderos rostros de los híbridos que son ángeles y demonios que se pasean por la Tierra en la guerra que libran Dios y Satán en la obtención de las almas de los seres humanos. Sin embargo, cuando era un adolescente trató de suicidarse incapaz de soportar las visiones que sufría. Tras una visión fugaz del infierno al permanecer muerto durante unos segundos, trata por todos sus medios de redimir su pecado tratando de ganarse la gracia divina luchando contra Satán, sus híbridos y sus demonios. Sin embargo, el hijo de Satán desea reencarnarse en la Tierra sin el conocimiento de su padre, para lo cual posee la ayuda de híbridos de distintos bandos, Constantine será el único que se percatará de ello y tratará de evitarlo.
Según este planteamiento previo, podríamos haber contemplado un desfile de efectos especiales, de monstruos varios y sustitos desagradables. Sin embargo, se desea plantear el personaje desde un punto de vista cínico y tratando de evitar las escenas innecesarias de acción. El resultado es una película que entretiene y se encuentra perfectamente equilibrada en el desarrollo de la trama. En cuanto a los efectos especiales, sólo nombraré que se percibe en exceso que se ha utilizado el mismo motor gráfico para el desarrollo de los demonios soldados que el que se desarrolló para Gollum de la Triología del Señor de los Anillos. De hecho, los demonios soldado son Gollum sin el hemisferio superior de la cabeza, pero su protagonismo no es excesivo por lo que la reiteración de la tecnología de animación es bastante perdonable.
En cualquier caso, una película entretenida y bastante recomendable.
(Que es la primera)
Yo soy muy respetuoso con las opiniones de los demás y en este caso no podía serlo menos. Así que cuando encontré esta página no pude más que sonreír. En cualquier caso, si tienes conocimientos en inglés y verdadera curiosidad, te invito a visitarla. Las razones para odiar a los Episodios IV al VI son las ediciones especiales de cada uno de ellos.
Razones para odiar:
Madrid Rock, una de las tiendas de venta de discos míticas de la capital de España, anuncia su liquidación y muestra la devastadora situación en la que se encuentra la distribución minorista musical en España. Para los melómanos como yo, esto es una verdadera desgracia y puede que tan sólo las grandes superficies sean capaces de sobrevivir a la embestida del cambio. Los motivos que se aducen para el cierre de esta tienda son, esta vez, tres:
El artículo de El Mundo reseña:
A cualquiera que hubiera pasado en los últimos tiempos por el mítico establecimiento le choca esta noticia porque la tienda nunca estaba vacía -más de 1.000 personas pasaban por allí cada día-, pero lo cierto es que las ventas habían caído entre un 25 y un 30% en los últimos tres años.
El gerente de la tienda, Miguel Ángel Moreno, explica así el cierre: “La tienda no era rentable. La piratería ha acabado con nuestro negocio, pero casi tanto como la piratería nos ha hecho daño el desprestigio del soporte. Un soporte que la gente está pisando cada día -en referencia a los discos del ‘top manta’- nadie lo quiere regalar ni comprar”. “Además parte de culpa también la tienen la gestión de las discográficas”, añade.
¿Puede ser que los discos compactos con protección para su duplicación, que a veces caen en la protección en su reproducción, estén haciendo que las ventas caigan aún más?
Hace algún tiempo, llamamos la atención en este blog del escaso interés que en la actualidad despiertan en nuestro país las recopilaciones de tiras cómicas, o humorísticas, o periodísticas, o humor gráfico; como queramos llamarlo.
Este subgénero del cómic, durante décadas ha alegrado cada mañana a los lectores de prensa, reflejando la sociedad de su momento mediante el humor y, en ocasiones, una ácida crítica social.
Por ello, desde aquí queremos reivindicar su importancia, y dar a conocer a estos grandes creadores y a su trabajo, mediante una pequeña selección de nuestras tiras favoritas.
Para comenzar esta serie de posts dedicadas a las tiras cómicas, que mejor que empezar con Andy Capp, un parado perezoso y alcohólico, que protagoniza unas historias políticamente incorrectas, llenas de humor, cinismo e ironía.

Ver tira completa
Andy Capp nació, de la mano del dibujante inglés Reg Smythe, el 5 de agosto de 1957, cuando hizo su primera aparición en el diario inglés Daily Mirror.
El nombre de Andy Capp, el protagonista de esta tira cómica, está compuesto por el diminutivo de Andrew y capp -en inglés, la gorra a cuadros que este personaje siempre lleva-. Pero es además un juego de palabras con el término handicap, que quiere decir “desventaja”, “incapacidad” o “minusvalía” -que es lo que Andy es para su mujer-, y también “carrera de caballos de peso pesado”, y a las que Andy es tan aficionado.
La saga de Andy Capp nos muestra, desde un punto de vista particularmente machista, la vida cotidiana de un matrimonio de unos 40-50 años, que vive en un suburbio británico.
Andy es un auténtico parásito familiar que reparte su vida entre las apuestas, la práctica del fútbol en el barrio, la cría de pichones y el pub de la esquina, donde juega al billar y a los dardos, bebe cerveza sin parar e intenta ligar con las camareras. Andy nunca tiene trabajo, pero para mantenerlo ya está su mujer, Florrie, Flo.
Flo aparece frecuentemente con aspecto descuidado, limpiando la casa o camino a la fábrica pero, a pesar de enzarzarse continuamente en agrias discusiones con su marido, al que en ocasiones tiene que ir a sacar de los bares o disputar a las camareras, siempre acaba perdonándole todo.
En su momento, esta tira cómica fue acusada de perpetuar estereotipos acerca de los habitantes del norte de Inglaterra, que eran considerados por sus compatriotas como parados crónicos, que dividían su tiempo entre el sofá de casa, el pub del barrio y jugar al fútbol. Pero a pesar de ello, caló profundamente entre sus lectores, que en un principio correspondían a esa parte del país, y su éxito se extendió por todo Reino Unido y, posteriormente, por Estados Unidos.
Nosotros, con el tiempo y la distancia geográfica, podemos apreciar toda la ironía de sus historias que reflejan una continua lucha de sexos y nos hacen reír ante la imagen de Andy, siempre con su gorra y la colilla de un cigarrillo colgando de la comisura de sus labios, buscando la manera de conseguir que su mujer Flo le pague su próxima cerveza.

White Noise parte de las experiencias, ¿reales?, de las psicofonías estudiadas dentro de la disciplina de la parapsicología como punto de inicio para dar sustancia a la historia. Una sinopsis podría ser la siguiente, un arquitecto pierde a su (segunda) mujer en un accidente de tráfico y ésta intenta ponerse en contacto con él desde el otro lado, aunque pronto se descubrirá que las cosas no son tan sencillas como parecen. Pronto, muy pronto se acude al tópico, como el reloj que se para cuando la mujer fallece, por ejemplo; y posteriormente todo se deforma y se hace basto. Por ejemplo, cuando él recibe la llamada al móvil desde el móvil de ella cuando hace semanas que falleció y éste se encuentra a buen recuado en un cajón de su casa… Buen intento, pero no cuela. Que yo sepa los fantasmas no llaman al móvil (eso espero o me doy de baja de Vodafone).
Posteriormente, la historia deviene hacia el descubrimiento de las psicofonías y su obsesión posterior por la captación y el desciframiento de éstas. Pero todo se va al garete cuando se descubre que su mujer tiene intenciones benévolas aunque existan presencias que no le permitan actuar. Definitivamente, todo se desmorona completamente cuando todo se reduce a unos espíritus malvados y un psicópata de postiño.
Completamente demencial.


