
La serie de TV Héroes es, obviamente, deudora del cómic X-Men, incluyendo el cameo del dibujante Stan Lee como conductor del autobús que recoge a Hiro en su separación de Ando cuando éste decide que el camino que ha de seguir es solo. Pero aquí los héroes retratados en papel son mucho más humanos y están un poco más solos que en los personajes que se llevaron a la gran pantalla y, por supuesto, tienen menos medios económicos.
En la serie, nos encontramos con personajes que desean sobre cualquier cosa ser héroes para destacarse sobre una sociedad alineada (Hiro), personas que quieren ayudar a otras personas en busca del reconocimiento familiar (Peter), la adolescente que busca su verdadera naturaleza y su pasado (Claire), la persona que no acaba de aceptar quién es y de dónde viene (Niki) o simplemente el completamente inadaptado que sólo desea acumular poder ante una sociedad que le rechaza en busca de venganza. Cada uno de los personajes aparece retratado y con el suficiente fundamento para que cada espectador escoja su favorito, cada uno con sus miedos, necesidades y dudas y ante ello se enfrenta a sus poderes desde la aceptación, el aprendizaje o el simple rechazo.
Sobre el argumento, decir que los inicios son un tanto titubeantes como si los guionistas opinasen que el producto que tienen entre manos no pudiese superar el favor del público a pesar de que lo consiguió alentando el fenómeno fan. Sin embargo, esa falta de fe se traslada a una falta de argumento pasados las tres cuartas partes de la serie, entrando en una deriva que no parece favorecer en nada su desenlace. El objetivo de “Salvar a la animadora, salvar el mundo” se desdibuja dejando a los propios protagonistas sorprendidos por algo que esperaban que tuviesen un significado más profundo. El resultado es de perplejidad.
Por supuesto que la serie se deja cortejar por los tópicos. Una organización secreta y despiadada gobernada por una persona anciana que no es lo que aparenta, que si la tuviésemos enfrente lo último que opinariamos de ella es precisamente que es un tipo sin escrúpulos, pero así nos deja. No podemos olvidar la traición que la organización sufre por alguien que hasta ese momento había desarrollado sus funciones sin ningún contratiempo pero que finalmente lo cuestiona todo.
Desgraciadamente, a pesar de la buena tónica general de toda la temporada, el desenlace es apresurado e irreflexivo como si para ello no hubiese sido necesario el instaurar tanta tensión argumental que no se deja ir más allá de un enfrentamiento puntual resuelto de forma atolondrada y sin pulso dejando un mal sabor de boca de brocha gorda que tal vez no se mereciese.
En cualquier caso, probaremos suerte con la segunda.

Siguiendo la clasificación realizada por Hernán Casciari,
Imagino que uno de los puntos a favor a la hora de desarrollar la trama de las temporadas de
La cadena de televisión
mejor de la serie son dos grandes características: las interpretaciones de los actores y un sublime Michael C. Hall ; y un guión bastante bien elaborado, magnificamente recreado y creando un original personaje llamado Dexter (en mi opinión superando a otro gran peso pesado como es el
Mucho se habla de la crisis de Hollywood, los nulos argumentos de sus películas y su infinidad de remakes. Medio en broma pienso que esto es así ya que los buenos guionistas y creadores están en las series de televisión. Nada más hay que ver el incremento de series y su calidad, con guiones mucho más elaborados y personajes con un fuerte carisma. Por ello, Hollywood ya empieza a fichar a creadores de series (como
Mientras esperamos el inicio de la tercera temporada, y la retransmisión en España de la segunda en abierto, de la serie