Mucho se habla del cambio de rumbo de Cronenberg con sus dos últimas películas, pero antes ya tuvo otro punto de inflexión en su carrera allá por el año 1988, el film que comenzó este cambio de dirección fue “Inseparables”, así dejo su lado más agresivo y su mensaje de la “nueva carne” para hipnotizarnos con esta película.
La trama de la historia gira en torno a dos gemelos llamados, uno llamado Elliot, que es el más extrovertido, que liga con todas las mujeres, el relaciones públicas en su carrera de médicos, sagaz, educado y con buen temple; y luego tenemos a Beverly, con una personalidad introvertida, casi marginal, con problemas con las mujeres y el intelectual que hace que la carrera de ambos en el ámbito de la medicina sea un éxito.
Ambos son médicos y viven juntos, son como el título dice inseparables, lo comparten todo y llevan una vida muy metodologica en donde funden sus personalidades en una sola según la situación. Y como no comparten a las mujeres, el exitoso Elliot una vez conquistada la mujer que desea se las pasa a su hermano Beverly sin que estas sepan quien es quien.
Pero en una de estas conquistas Beverly se enamora de una actriz de cine sin remisión y los lazos de los gemelos se verán fuertemente peligrados.
Así comienza este hipnotizante, sugestivo y pavoroso film de Cronenberg, en donde el descenso al infierno de los gemelos no hace sino que seguir un ritmo trepidante y sin pausa. Cronenberg nos aborda sin descanso con esa enfermiza relación entre los gemelos -interpretados por un Jeremy Irons sublime-, pero también con la relación de Beverly y la actriz de cine, proclive a la destrucción ya que ambos se vuelven adictos a las drogas y en la que solo se sienten momentáneamente calmados en sus juegos sexuales.
Poco a poco, Beverly va cayendo en la locura y arrastrando a Elliot en ella, llegando a paroxismos salvajes con la instrumentación ginecológica de mujeres mutantes (creada por Beverly), y siendo el tercio final del film absolutamente sobrecogedor y malsano. A todo ello, como digo, las excelentes actuaciones de Jeremy Irons o Genevièle Bujold, así como la excelente banda sonora aterradora de Howard Shore, hacen redondear tan oscura historia.
Con “Inseparables” Cronenberg hizo la que posiblemente sea su mejor película, abordando todas las constantes de sus películas y matizando otras, todo ello siguiendo otro nuevo rumbo pero sin cambiar de identidad. En definitiva, una obra compleja, opresiva, fascinante y de visionado obligado para los que quieran seguir su filmografía.




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