Madrid Rock, una de las tiendas de venta de discos míticas de la capital de España, anuncia su liquidación y muestra la devastadora situación en la que se encuentra la distribución minorista musical en España. Para los melómanos como yo, esto es una verdadera desgracia y puede que tan sólo las grandes superficies sean capaces de sobrevivir a la embestida del cambio. Los motivos que se aducen para el cierre de esta tienda son, esta vez, tres:
- La piratería. La duplicación ilegal de discos compactos que pueden llegar a reducir hasta un 75% el precio final.
- Internet. Mayoritariamente, la descarga a través de las famosas redes P2P (Peertopeer) y la incorporación de las tiendas digitales como iTunes Music Store dentro del mercado de la distribución de contenidos musicales.
- Desprestigio del soporte. Debemos destacar este punto, puesto que es nuevo y debe de ser considerado un serio aviso hacia las discográficas.
El artículo de El Mundo reseña:
A cualquiera que hubiera pasado en los últimos tiempos por el mítico establecimiento le choca esta noticia porque la tienda nunca estaba vacía -más de 1.000 personas pasaban por allí cada día-, pero lo cierto es que las ventas habían caído entre un 25 y un 30% en los últimos tres años.
El gerente de la tienda, Miguel Ángel Moreno, explica así el cierre: “La tienda no era rentable. La piratería ha acabado con nuestro negocio, pero casi tanto como la piratería nos ha hecho daño el desprestigio del soporte. Un soporte que la gente está pisando cada día -en referencia a los discos del ‘top manta’- nadie lo quiere regalar ni comprar”. “Además parte de culpa también la tienen la gestión de las discográficas”, añade.
¿Puede ser que los discos compactos con protección para su duplicación, que a veces caen en la protección en su reproducción, estén haciendo que las ventas caigan aún más?
Tu puntuación:


A mí me gusta sobre todo el comentario “Además parte de culpa también la tienen la gestión de las discográficas”.
Porque, yo que soy compradora de originales, veo vergonzoso el precio que ponen a sus discos algunas discográficas, cuando es evidente que, ni a ellos les cuesta tanto, ni a los autores les dan un gran porcentaje de la venta (que son los que realmente merecen mi consideración).