Hace algún tiempo, llamamos la atención en este blog del escaso interés que en la actualidad despiertan en nuestro país las recopilaciones de tiras cómicas, o humorísticas, o periodísticas, o humor gráfico; como queramos llamarlo.
Este subgénero del cómic, durante décadas ha alegrado cada mañana a los lectores de prensa, reflejando la sociedad de su momento mediante el humor y, en ocasiones, una ácida crítica social.
Por ello, desde aquí queremos reivindicar su importancia, y dar a conocer a estos grandes creadores y a su trabajo, mediante una pequeña selección de nuestras tiras favoritas.
Para comenzar esta serie de posts dedicadas a las tiras cómicas, que mejor que empezar con Andy Capp, un parado perezoso y alcohólico, que protagoniza unas historias políticamente incorrectas, llenas de humor, cinismo e ironía.

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Andy Capp nació, de la mano del dibujante inglés Reg Smythe, el 5 de agosto de 1957, cuando hizo su primera aparición en el diario inglés Daily Mirror.
El nombre de Andy Capp, el protagonista de esta tira cómica, está compuesto por el diminutivo de Andrew y capp -en inglés, la gorra a cuadros que este personaje siempre lleva-. Pero es además un juego de palabras con el término handicap, que quiere decir “desventaja”, “incapacidad” o “minusvalía” -que es lo que Andy es para su mujer-, y también “carrera de caballos de peso pesado”, y a las que Andy es tan aficionado.
La saga de Andy Capp nos muestra, desde un punto de vista particularmente machista, la vida cotidiana de un matrimonio de unos 40-50 años, que vive en un suburbio británico.
Andy es un auténtico parásito familiar que reparte su vida entre las apuestas, la práctica del fútbol en el barrio, la cría de pichones y el pub de la esquina, donde juega al billar y a los dardos, bebe cerveza sin parar e intenta ligar con las camareras. Andy nunca tiene trabajo, pero para mantenerlo ya está su mujer, Florrie, Flo.
Flo aparece frecuentemente con aspecto descuidado, limpiando la casa o camino a la fábrica pero, a pesar de enzarzarse continuamente en agrias discusiones con su marido, al que en ocasiones tiene que ir a sacar de los bares o disputar a las camareras, siempre acaba perdonándole todo.
En su momento, esta tira cómica fue acusada de perpetuar estereotipos acerca de los habitantes del norte de Inglaterra, que eran considerados por sus compatriotas como parados crónicos, que dividían su tiempo entre el sofá de casa, el pub del barrio y jugar al fútbol. Pero a pesar de ello, caló profundamente entre sus lectores, que en un principio correspondían a esa parte del país, y su éxito se extendió por todo Reino Unido y, posteriormente, por Estados Unidos.
Nosotros, con el tiempo y la distancia geográfica, podemos apreciar toda la ironía de sus historias que reflejan una continua lucha de sexos y nos hacen reír ante la imagen de Andy, siempre con su gorra y la colilla de un cigarrillo colgando de la comisura de sus labios, buscando la manera de conseguir que su mujer Flo le pague su próxima cerveza.

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