El poco conocido por estos lares Fredi M. Murer pero bastante reconocido en Suiza nos presenta su última película denominada “Vitus” (seleccionada en los oscars del 2007 como mejor película de habla no inglesa) donde los niños adquieren otra vez el papel protagonista.
La historia se centra en un niño de cinco años llamado Vitus, auténtico prodigio y superdotado. Su gran coeficiente intelectual le hace sobresalir sobre los demás, tiene un talento innato para tocar el piano y en una fiesta que dan sus padres los contertulios prodigan en alabanzas por su precoz audacia en el piano. Leo y Helen que son los padres pronto ven sus virtudes y le llevan al conservatorio para que pueda hacer carrera en la música. Pero además, por su nivel intelectual, en el colegio no da más que problemas y pronto es llevado a cursos superiores para que aprenda acorde a su nivel.
Poco a poco, Vitus pronto se vera marginado en la escuela, siendo visto como un bicho raro y sus padres nada más hacen que marcarle el camino que tiene que seguir, siendo explotado como un producto de la música y decayendo en él las frustraciones de sus padres. A los doce años Vitus se siente ya totalmente sin rumbo, sin capacidad de dirigir su vida, en definitiva sin libertad. El único oasis que encuentra es su abuelo paterno, un hombre en el cual confía y puede hablarle con franqueza, además de compartir aficiones como el vuelo.
El film es un conmovedor y agradable relato de un niño prodigio protagonizado por dos niños: Fabricio Borsani (el de 5 años) bastante más expresivo y cariñoso, y por Teo Gheorghiu (verdadero virtuoso del piano en la vida real) más introspectivo debido a sus problemas. Así “Vitus” se divide en dos partes: las dos etapas de la vida de Vitus. El abuelo esta protagonizado por el impresionante Bruno Ganz (conocido por el papel de Hitler de “El Hundimiento”) que realiza una interpretación maravillosa. Además la interacción de los dos actores (abuelo y Vitus) funciona a las mil maravillas. El resto del elenco también se encuentra a gran nivel.
“Vitus” además de mostrarnos el lado talentoso del niño, nos muestra una historia sobre la libertad de la infancia, sobre las relaciones generacionales y como está nos puede marcar para bien o para mal. Su último tercio es sosegado y sobretodo agradable, quizás demasiado, pero debido al tono general del film es el más coherente. Debido al buen hacer del director, de la historia y de los actores creo que es bastante recomendable su visionado, una historia de niño prodigio bien realizada, con diversas líneas argumentales bien equilibradas y que llega a conmover por momentos.

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