La última película de Cronenberg sigue la estela de su anterior obra “Una historia de violencia” repitiendo la temática de mafias y asesinos. Esta vez con unas pretensiones menores la historia de “Promesas del Este” nos traslada a Londres donde una enfermera llamada Anna -interpretada por Naomi Watts- descubrirá en una agenda de una chica una oscura historia relacionada con una mafia rusa asentada en Londres.
Esta mafia, encabezada por el jefe Semyon (Armin Mueller-Stahl), entablará conversaciones con Anna para recuperar dicha agenda. Dentro de la mafia Anna conocerá a un chofer (Viggo Mortensen) y el hijo de Semyon llamado Kirill. Y con este planteamiento inicial empezaremos a conocer el día a día de esta organización criminal, sus complots y sus rituales (dando especial énfasis a los tatuajes, aposentando en la piel del cuerpo la vida pasada de cada miembro).
Al mismo tiempo que conocemos a los protagonistas, también conocemos la vida de la chica de la agenda y por ende como se mueven los negocios de la mafia. También se establece una especial relación entre Anna y el chofer, siendo este último un personaje muy ambiguo y clave en la historia.
Con una historia simple Cronenberg nos ofrece otra magnífica película con estallidos de violencia realista y cruel que impactan y sin concesiones, un guión sin complejidades pero muy bien llevado, dándonos situaciones tensas durante todo el metraje, posibles amores y un estilo de conocer las mafias cercano al Johnnie To de “Election”. Si a todo ello se le suman unas interpretaciones impecables y un estilo formal en todos sus aspectos sobresalientes, tenemos un film totalmente recomendado. Como factores negativos el no profundizar en diversas líneas arguméntales que habrían redondeado la película y alguna situación un poco inverosímil en el papel de Anna, pero todo ello perdonable.
Cronemberg nos muestra en “Promesas del Este” un film con una narración clásica muy bien realizada, con una duración adecuada y con sus detonantes más característicos: planteamientos de la naturaleza del mal como el solo sabe (desde la escena de sexo, la violencia, el tema de la inmigración, las relaciones ambiguas de los personajes, etc.) y como no la carne como informadora de nuestra vida. No tiene la complejidad ni la mala uva de sus mejores películas, pero desde luego es una obra muy interesente en su filmografía y totalmente recomendable.

Tu puntuación:


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Es una buena película que en cuanto acaba piensas: Pero ¿ya está?
Y la escena de la sauna muy dura, la verdad.
La película me gustó pero me esperaba el final un poco diferente.
Coincido con Dylan’s Dog en la escena de la sauna…mae meua..que bestia.
a mi me impresiono más la escena del asesinato del comienzo de la película, pero eso no quita que la otra no sea también cruda.
Bufff, lo peor del primer asesinato es que no sabes que el asesino está obligado a ello y no es plenamente consciente de lo que hace.
Duro, duro.
Lo más enigmático es que ARMIN MUELLER STAHL está igual que hace 20 años!!!!!!!!!!!!!