“Los abandonados” es la primera y esperada película de Nacho Cerdá, creador de unos más que interesantes cortometrajes, tales como la impactante “Aftermath” o la poética “Genesis”. Pero su debut en el largometraje no ha podido ser más decepcionante, pero hablemos del argumento.
La película se centra en una estadounidense (originaria de Rusia) llamada Marie, que recibe la noticia de la herencia que le es propicia por derecho. Esta no es más que una granja de su lugar de origen u nacimiento. Lo extraño es que Marie desde pequeña no conoció a su madre y su misteriosa muerte la induce no sólo a conocer su herencia sino también a indagar en su pasado y por extensión en saber lo sucedido con su familia.
Así pues, Marie viaja a una especie de Rusia rural, donde el ambiente claustrofóbico y misterioso la tiene en vilo hasta llegar a la granja que ha heredado. Allí los sucesos sobrenaturales toman forma y marcarán su futuro y su pasado, y por supuesto su vida.
Como veis un argumento no demasiado original, y por desgracia seguirá así en todo su metraje. Y siguiendo con lo dicho al principio de la crítica, resulta un debut decepcionante ya que la película peca en su argumento y en su estructura narrativa.
Para empezar la historia en su primera media hora es lenta y redundante, llegando a tornarse pesada y sin acicate alguno en su contenido. Pero la historia, gracias al talento de Nacho y calidad técnica de la película crece cuando Marie llega a la granja. Aquí la tensión y suspense destila brillantez, en parte por la labor técnica y de fotografía, así como en los encuadres: pasillos oscuros, linternas temblorosas y en definitiva tensión bien llevada.
Pero por desgracia a los pocos minutos llega el declive total. Los recursos antes mencionados son utilizados hasta la saciedad, casi siempre gratuitamente. La historia adquiere tintes absurdos y totalmente faltos de originalidad, con lo cual el interés en el argumento es nulo, a sabiendas de lo que sucederá en el final.
Y aunque uno piense que no llegará ese final, por desgracia es así y las pocas esperanzas puestas en el film ya están irremediablemente perdidas.
A esto se le añade que no ayuda la carente psicología de los personajes, sus apariciones sin ton ni son y la casi ausencia de diálogos, que si bien funcionaban en sus cortos en este largometraje no resultan tan bien llevados.
Porque esa es mi sensación al ver el film, un producto que no debería haber pasado de un cortometraje, pero que es alargado para producir este primer film de Nacho Cerdá, una película tramposa, muy sencilla y con falta de originalidad en su argumento, así como un nulo terror o suspense en la mayoría de su metraje.
Lo mejor es su factura técnica y alguna secuencia aislada, dando a entrever la calidad de este director que aún esta por demostrar lo bien que puede llegar a realizar un largometraje, aunque aún esta por ver.

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