Nos encontramos en un lejano futuro, donde la sociedad se escinde en numerosas tribus o phyles con sus singulares culturas y formas de vivir. Desde los neovictorianos hasta los del Reino Celeste o los Tamborileros y un sinfín más que viven en Shanghai y alrededores. En esta mezcolanza (literalmente adecuada) cultural y social hay otro factor que marca el mundo futuro que Stepheson retrata: la nanotecnología.
Porque en “La era del diamante” la nanotecnología rige cada uno de los factores de la sociedad representada, la vida se amolda a los avances en este campo y los progresos son asombrosos. Desde una especie de “hornos” que crean materia diversa a partir de átomos (comida, ropa y objetos) hasta células nanotectonologicas que sirven para la seguridad de las phyles o para espiar a personas, o simplemente para curar enfermedades.
Así pues, dentro de esta vida dominada por la tecnología, un neovictoriano pedirá a un ingeniero llamado Hackworth que realice un manual informatizado para educar de una manera muy singular a su nieta Elizabeth. El manual resulta ser una herramienta de enseñanza muy eficaz y totalmente innovador, por lo que Hackworth hace una copia clandestina para su hija Fiona, pero por desgracia Hackworth sufre un percance y la copia es robada en un barrio peligroso. La copia robada al final cae en manos de una niña pobre llamada Nell, que será la principal protagonista de las aventuras de la novela.
Neal Stephenson nos transporta a otra novela cyberpunk donde algunas de sus tendencias en este singular subgénero de la ciencia-ficción son utilizadas como ya hiciera en su lograda “Snow crash”, concretamente en la utilización de phyles diversas con sus peculiaridades culturales y sociales: desde personas sin phyle propia (los tetes), hasta oscuras y misteriosas (CryptNet), o con filosofía confucionista, o neovictorianos hasta llegar a un sinfín de phyles.
Pero en “La era del diamante” el absoluto protagonista es la nanotecnología y su uso en una sociedad futura, Stephenson nos desgrana poco a poco muchas facetas de sus usos de manera muy lograda, llegando a puntos álgidos como el polvo negro que cae en la ciudad y que no es más que la lucha entre nanositos que intentan espiarse unos a otros. Así la novela, que esta dividía en dos partes diferenciadas, nos transporta en su primera parte a la descripción pormenorizada de esta sociedad mientras Nell va educándose con su manual. La novela comienza con un guiño a “Snow crash” con el tete que sale al principio, para luego seguir la línea argumental ya comentada, presentándonos los diversos personajes y dando una historia consistente y misteriosa, aunando y equilibrando los ingredientes propios del cyberpunk, con unos personajes bien resueltos que nos describen sus personalidades y a su vez nos descubren facetas de este singular mundo. Un ejemplo seria Miranda y su profesión de actriz de películas (totalmente distinto al existente hoy en día), o el Doctor X que trabaja clandestinamente con la nanotecnología. Además vemos como Nell y el manual son inseparables y como le esta ayudando en su educación y en la vida real.
Una vez acabada la primera parte, la historia pierde fuerza tremendamente. El equilibrio que tenia la novela en lo referente al género pierde todo control, llegando a disertaciones barrocas que atropellan el ritmo de la novela y sobretodo de la historia. Y este gran fallo muy propenso en el cyberpunk es reflejado en la segunda parte. Personajes ya desarrollados desaparecen porque sí en esta segunda parte, así como sus respectivas historias, la historia del manual al final te deja la sensación de que no sabía como solventarla.
El barroquismo y el no saber como acabar la historia llega con los Tamborileros, una forma sencilla y sin mojarse para acabar la historia. Llegando poco a poco a destrozar la historia con sus faltas de ritmo y el no saber como acabar las diversas líneas argumentales. Por ello, no para de hablar de las phyles y de llenar de tiempos muertos las historias (amén de abandonar la mitad de sus personajes y sus tramas) y acabar la novela con uno de los finales más anodinos y anticlimaticos que he leído.
En definitiva una novela con una primera parte muy bien planteada y eficaz, pero con una segunda parte que da al traste con todo lo acontecido, llegando a ser su lectura aburrida y donde se pierde el interés por los personajes que quedan y por los paros en la historia que adolecen bastante su lectura, así como cuando se desarrollan los planteamientos finales, que dan la sensación de no saber como abarcar un final digno. Una verdadera lástima.

Tu puntuación:


A mi me gustó bastante, pero eso… el final flojea un poco… creo que el argumento debería haberse extendido durante 2 libros, porque en 600 páginas no se desarrolla completamente. de todas formas me divertí mucho y es un claro exponente del steampunk
Neal y la era del diamante son un ejemplo del postcyberpunk, no del steampunk que es un genero totalmente distinto
Aunque los neovoctorianos tienen similaridades con el genero steampunk, la novela se situa en el futuro lejano, y no en el pasado como en las novelas steampunk
Una buena novela a mi gusto