Bob Dylan decide publicar un libro y olvida por unos momentos el ser huraño en el que se había convertido a principios de los años 70. Por supuesto que a un icono cultural se le puede permitir todo. Yo no voy a ser uno de esos que compren el libro de Chronicles, puesto que sé que alguien que escribe una autobiografía no es completamente sincero ni consigo mismo ni con el lector. Un ejemplo lo tuvimos con la famosa Anthology de los Beatles (DVD, CD y libro) que se dedicaron a hacer caja más que a recordar desde la distancia aquellos maravillosos años. Maravillosos porque ninguno de ellos ha sabido estar a la altura, posteriormente, de aquellos años de inmensa innovación y creatividad. Un ejemplo lo tenemos cuando recuerdan la visita a Elvis Presley. Elvis, por entonces, ya estaba lejos de la figura que le había hecho famoso y sería él a posteriori cuando recomendase que los propios Beatles fueran censurados.

En su gira por los EEUU, los Beatles también hicieron una visita a Bob. Bob por entonces sólo era porrero y los Beatles sólo pastilleros, sin embargo después de aquella visita, muchas cosas cambiarían tanto para uno como para los otros. Bob Dylan se dedicaría a electrificar su música, mientras que los Beatles tratarían de escribir canciones con mensaje. John Lennon consideraba la música como un género literario menor, canciones de amor y poco más, y ante tal idea publicaría dos libros de poesías. Aunque obviamente, esa idea cambiaría pronto.

Si los Beatles establecían las raíces del merchandising de como se comprende hoy en día la música, Dylan también pagaba las facturas de la fama. La subida al altar de icono cultural no le resultaba llevadero. Su intento de establecerse en Woodstock para evitar las miradas curiosas, no fue del todo provechoso. Los asaltos a su rancho eran constante y tal como el describe sobre sus fans le hubiese gustado “Quemarlos a todos”. Pero Bob es un hombre un tanto agrio. Es consciente de que palabra suya será filtrada e interpretada, cada acto será analizado una y otra vez, comentado hasta la saciedad tratando de descifrar al genio. Sin embargo, él juega al embite. No importa si visita el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén o toca para el Papa de Roma o si toca disfrazado con peluca en un concierto. Todo debe tener un significado objetivo en el mundo dylaniano. Puede que simplemente se esté riendo de todos nosotros, aunque puede que no.

Aunque pueda a ser denostado por no tener una voz demasiado agraciada, es obvio que su influencia en la música se prolonga hasta hoy. Puede que la fuente de la inspiración se secase en 1975, después de Blood on the Tracks, sin embargo recuperó el puso con Time out of mind (1997) y Love and Theft (2001) confirmó que todavía quedaba algo del buen Dylan. Que ganase un oscar por Things have changed sirvió para henchir un poco más el orgullo de este anciano de 63 años.

Cualquier ocasión es buena para ver a este hombre en directo, aunque le ví en Valencia, el concierto en sí no me agradó. Demasiado country para mi gusto, aunque Bob es Bob y hay que verle al menos una vez en la vida. Después puede que no reconozcas ni una sola de las canciones que toque, puesto que le encanta versionearse, pero puede que haga alguna concesión. Si hay suerte.


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3 comentarios sobre “Bob Dylan publica “Chronicles””

  1. Ciber(L)iada dice:

    No se ha notado que eres un fan de Dylan, ¡3 fotos!.
    Por cierto, que mal le tratan los años, 63 no son tantos para llevarlos tan mal.

    Puede que, como dices, su voz no sea demasiado “agraciada”, pero prefiero una voz como la suya que transmite sentimientos, aotra “perfecta” que no me diga nada.
    Su voz y sus canciones llegan al alma.

    A ver si se deja caer por Valencia y puedo verlo, también, al menos 1 vez.

  2. Dylan`s Dog dice:

    No, no se nota nada. Con sólo mirar el seudónimo…

    Sí, es cierto, eso de cumplir años lo lleva bastante mal. Pero, bueno, como no vive precisamente de la imagen que transmite se lo podemos perdonar. ¿No te parece?

  3. marta dice:

    Curioso que hables de un libro que ni has leído ni piensas leer, y por lo que escribes déjame decirte que buena falta te haría.

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