
El mundo de la magia y de los magos nos seduce porque hace que no sepamos discernir qué es real y qué puro engaño. Los buenos magos y los buenos trucos consiguen hacernos creer que los pañuelos desaparecen de cajas firmemente cerradas, que el tiempo se detiene o se acelera a su antojo, y que los muertos vuelven de sus tumbas a visitarnos sobre un escenario.
"El Ilusionista" de Neil Burger, basado en el relato corto “Eisenheim the Illusionist” de Steven Millhauser, nos adentra en la Viena de principios del siglo XX, donde Eisenheim, un sorprendente mago (Edward Norton), maravilla a la ingenua y crédula sociedad de la época con unos trucos tan fantásticos que hasta David Copperfield envidiaría.
Su fama hará que el príncipe heredero, el Príncipe Leopold (Rufus Sewell), asista a su espectáculo acompañado de su prometida Sophie, (encarnada por Jessica Biel), un antiguo amor del mago. Este reencuentro hará que su relación renazca, desencadenando la rabia del Principe que lanzará tras él al Inspector Uhl (Paul Giamatti), su fiel jefe de policía, y dará lugar a un terrible crimen.
Como puede verse, la trama de esta película reune amor, intriga, crimen y fantasía; pero Neil Burger no es un buen mago. Su Ilusionista nos maravilla con sus trucos de magia y nos conmueve con la tierna historia de amor que desencadena el drama; pero los trucos de su argumento son previsibles y, salvo para espectadores poco imaginativos, fáciles de detectar.
Por desgracia, tampoco se puede decir gran cosa del nivel interpretativo. El protagonista, Edward Norton, gran actorazo donde los haya, se conforma con mostrarnos una interpretación poco trabajada, quizá porque tampoco acaba de creerse su personaje. Rufus Sewell, su rival y enemigo, nos presenta un típico villano ridículo, cláramente estúpido y desorientado; y su amor, Jessica Biel, se limita a ser guapa, presentando un curioso parecido con Scarlett Johansson, lo que te hace llegar a dudar de cuál es la película de magos que estás viendo.
El que simplemente está maravilloso es Paul Giamatti, en su interpretación del Inspector Uhl. Este fantástico secundario presenta el personaje más complejo y creible de la película. Los matices de su personalidad y su carácter se desgranan poco a poco según evoluciona la historia, y Giamatti logra que olvidemos que Norton es el protagonista y no él.
En definitiva, no es que sea una mala película, se deja ver con gusto y la ambientación es, aunque sobria, correcta. Pero, las tomaduras de pelo argumentales y la interpretación no demasiado lograda de algunos de sus actores, hacen de ésta una más.

Tu puntuación:


Realmente no se que ha ocurrido que ultimamente se han hecho dos películas sobre magia, que sinceramente creo que son temas poco atractivos para el público, quizás cuando eres niño.
Aparte de este comentario, floja, bastante floja producción, de escaso interés
Más que floja, me parece desaprovechada. Tanto los actores como el argumento podían haber dado mucho más de sí.