“Babel” es la última película del tandem Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, y es a su vez la última parte de la cacareada “Trilogía del dolor”, compuesta por “Amores perros”, “21 gramos” y esta “Babel”. Si bien son películas independientes, tocan muchos temas recurrentes entre ellos y una estructura narrativa a base de piezas de puzzles y saltos cronológicos y una configuración coral entre personajes bastante compleja.

Esta vez, es de agradecer que deje ese estilo barroco que supuso “21 gramos” y contenga una línea narrativa y temporal más secuencial y sencilla, dejando que la historia fluya y disponiendo de una estructura cronológica más en segundo plano y no siendo el plato principal de la película.

“Babel” nos cuenta tres historias en diversos países:  Marruecos, Túnez, México y Japón. Y gira en torno a un objeto que afectara a todos los protagonistas: un rifle.
La primera historia nos traslada a Marruecos donde una familia campestre dispone de un rifle, los niños mientras llevan un rebaño de cabras juegan con el rifle, desgraciadamente disparan accidentalmente a una turista americana. Así se desencadena una historia de envidias, amores y desgracias. El marido de la americana afectada (pareja interpretada por Brad Pitt y Cate Blanchett) intentará por todos los medios salvar su vida.
Por otro lado tenemos la historia en América y la frontera Mexicana, donde una niñera de esta nacionalidad cuida a dos niños americanos y al no poder dejar a cargo de otra persona dichos niños se los lleva a la boda de su hijo en México. Por desgracia, sufren una serie de “percances” que les marcaran.
La última historia desarrollada en Japón, nos cuenta la historia de una niña sordomuda que tiene problemas de comunicación emocional con su padre, en parte por un pasado que ha marcado sus vidas, y por otra parte por la crueldad de sus congeneres adolescentes que a veces se burlan de su discapacidad y hace que su vida social sea un poco difícil.

Estas tres historias en apariencia inconexas, están relacionadas entre si – cual efecto mariposa- y nos relatan historias de amor, soledad, incomprensión, envidias, supervivencia, desamparo y violencia.
Por desgracia, Iñárritu no logra llevar su película a ese nivel de profundidad y talento de sus anteriores películas, dejándonos unas historias forzadas, creando situaciones inverosímiles y mal realizadas para llegar a momentos dramáticos demasiado artificiales. Por suerte y pese a ello, por lo menos lo logra a medias y en contadas escenas, dándonos una película interesante pero insustancial.

Parte también del problema es la falta de fuerza en las historias, minimalistas y muy tópicas, y también el ofrecernos escenas de paisajes y hechos cotidianos sin aportar nada argumentativamente, tampoco desentonan y no se hacen pesadas, pero no aportan absolutamente nada. Por otra parte las actuaciones están a buen nivel, así como la fotografía y tempo cinematográfico.

 Esta “Babel” es el último trabajo de este tándem talentoso, pero es una lástima que no hayan echado todo su talento en esta película y se hayan dejado llevar por su pretenciosidad. Pese a ello y siendo un Iñárritu a medio gas y aunque sus defectos son notables, es un buen modo de empezar el año viendo cine decente.

 

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