Ésta es la apoteosis final de 240 minutos de una de las trilogías del siglo XXI y, para remarcar este hecho, los redactores del Press-Book de esta película afirman que El Retorno del Rey se ha montado de nuevo. Es decir, que montaron una primera versión que se vio en los cines, y que se comenzó a vender en agosto de 2004 en DVD, y para esta versión extendida sólo en DVD volvieron a montarla. Y vaya si la montaron, pero ante todo vayamos por partes.
A aquellos que les sobrecogió la batalla del Abismo de Helm en las Dos Torres, se debieron frotar las manos cuando imaginaron la batalla de Minas Tirith, sin embargo esta película se repite en sus esquemas. En las dos batallas, Helm y Minas Tirith, podemos trazar paralelismos inevitables que desmerecen esta tercera frente a la segunda:
- Se trata de lugares sitiados que van a ser tomados.
- El número de los defensores es inferior a todos los efectos.
- Ambos lugares tienen una serie de anillos que van cayendo a lo largo de la batalla.
- Siempre se estáa la espera de que llegue alguien con un ejército que pueda sacarlos del atolladero, Gandalf en Helm, Aragorn en Minas Tirith.
Por lo tanto, la batalla de Minas Tirith no constituye una gran novedad desde un punto de vista narrativo. Por lo que lo nuevo, donde se sitúa la tensión narrativa, se encuentra en Frodo, el portador del Anillo, y sus dos acompañantes. Sin embargo, el viaje a Mordor es desolador y no sólo por el paraje en sí mismo. Primero, Gollum no está perfectamente perfilado digitalmente hablando, en ocasiones parece que se trate de una criatura que no ha ajustado correctamente dentro de Mordor, y que tan bien lo había hecho en Las Dos Torres, como si la luz que recibe o emite no se correspondiese al lugar donde se encuentra.
Otro de los aspectos criticables a la realización del film es que se nota en exceso que las actuaciones fueron grabadas bajo paisajes pintados y no han sido retocadas. Un ejemplo sangrante es una escena en la que podemos ver a Sam teniendo justo detrás el Monte del Destino, sin embargo este imponente volcán no se mueve. Ni el humo sube ni expele nuevo material incandescente, simplemente está congelado durante dos o tres segundos.
Sin embargo, Ella-Laraña es lo más interesante desde un punto de vista de efecto digital. El comportamiento de Laraña y cómo se mueve e incluso los detalles morfológicos de este ser han sido perfectamente cuidados y tratados. La realización y la ejecución de Ella-Laraña es perfecto.
¿Y qué decir de lo nuevo?
- ¡Por fin! Sabemos de la suerte de Saruman y su desenlace final, aunque Jackson se tome cierta libertad en la película.
- ¡Por fin! Vemos la lucha entre el rey de los Nazgul y Gandalf que nos habían mostrado en el trailer pero no vimos en los cines. Un tanto ridícula, por cierto, puesto que la aparición de Theoden no debe ser un estorbo para el Nazgul.
- Y una de las escenas que aplaudo: La boca de Sauron. Que engaña a todos menos a Aragorn, aunque añade un defecto, que no revelaré aquí, a la trama de la película.
- La sala de curación es la escena que yo no hubiese añadido, pero…
En resumen, este nuevo metraje da enteros a esta película, como había sucedido previamente con La Comunidad del Anillo y las Dos Torres, pero desgraciadamente, esta vez sí, hay tiempos muertos que no ayudan a que la acción prospere y que no añaden nada al desarrollo de la historia. Puede que debiesen haber aplicado más tijera a la película.
Nos encontramos ante un correcto final a una historia vibrante que ha supuesto la traslación al cine de una de las obras claves de la literatura del siglo XX. Sin duda, vale la pena adquirir las tres partes, pero ésta, desgraciadamente, no supera ni a La Comunidad del Anillo ni a Las Dos Torres, que seguramente es la mejor de la Trilogía.

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