Ya no te llevé rosas y no me sentí culpable. Te busqué de nuevo entre las diversas filas, pero hoy ya no estaba solo y no me esforcé. Subida a una escala había una muchacha que sollozaba. Las lágrimas que corrían por sus mejillas las recogía con sus manos que las trasladaban a su boca para mandar un beso a un joven rostro que inmutable sonreía a la vida desde una fría fotografía de porcelana. Puede que cuatro meses no sean suficientes, es posible que sean dos años demasiados. Traté de hallarte de nuevo consiguiéndolo, no te habías ido aún, no creo que te vayas. Pero descubrí algo nuevo, aquella misma sonrisa en tu cara y acompañé a aquella mujer en el dolor. Aunque mis lágrimas estaban ya vacías de no sentir tristeza.
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Sin comentario…muy profundo
Bueno, una tontería que escribí hace mucho. Tampoco hay que darle mucha importancia.