Creo recordar que yo no tomaba café… hasta que llegué a la universidad y para entonces ya me estaba convirtiendo en un cafeinómano. Al principio, para tratar de evitar aquel sabor tan amargo, tomaba un cortado tras otro hasta poder llegar a las cinco dosis de cafeina diarias casi sin notarlo (La vida universitaria es así, hay que tomarse un café cada hora y media o cada dos). Pudiendo dormir por las noches como el que se ha ido tomando un sedante a lo largo de todo el día. Pero es que además pronto descubres que puedes tomarte un café completo sin adornarlo con leche. En principio con mucho azúcar, después lo vas recortando porque lo que realmente te agrada es el sabor del café.
Así que aquel sobrecito de azúcar con café que te tomabas, con el que escondías el verdadero regusto del café, pronto se convierte en un café de verdad, dejando en el fondo del sobre mucho más azúcar del que en un principio abandonabas. Cuando eras pequeño no comprendías cómo tus padres podían abandonar aquel tesoro, aquel terrón suelto de los dos que componían el sobre, pero cuando pruebas el café, comprendes que el azúcar es lo de menos, cuanto menos azúcar muchísimo mejor puesto que el café es el completo protagonista.
Por supuesto que llega el momento en el que no tomas café porque te guste el café, sino porque realmente es un comportamiento social adquirido. Tomas (el infame) café en la oficina porque hay algo que tomarse mientras comentas el partido un lunes por la mañana o cómo va transcurriendo el trabajo a media tarde, tomas café para tratar de superar la atonía de la jornada laboral o porque has quedado con un amig@ que no veías en mucho tiempo y tomar un café es un acto casi supérfluo, no tiene mayor transcendencia. Al fin y al cabo, quedar es lo importante sin mayores compromisos.
Lo mejor de todo es que el café no es adictivo, lo es psicológicamente pero nada más. Mañana podría dejar de tomarlo sin ningún problema a pesar de la somnolencia que me acarrearía, siempre me podría pasar al té y donde pone café colocar té. Pero es obvio que sobrecito de azúcar con té no tiene tanto encanto para titular este texto.
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Jejeje. Sabía que estabas traumatizado con esto, pero no tanto.
¡Cafeinomanos anónimos uníos!
Ya quedaremos para tomar un café un día de estos.
Muy pronto, amnésicos reunidos…
jajaja
Amnesia… y un café. Tampoco suena mal.
Ummm, dejemos las cosas como ya están que si no comenzaremos a tener cuadros esquizoides además de amnésicos… ¿No?
¿Quién ha dicho eso? ¿Quién ha dicho eso? ¿Quién ha dicho eso?
jajajaja tú has empezado esto, me gusta lo del café, mi cabeza empieza a ronronear…
Añoraremos la cafetería siempre chicos/as
oh, yo también empece en la universidad, y ahora no soy persona hasta que me tomo mi primer cafecito en el bar…
bendito brebaje
Esa es la vida de universitaria que me espera? Me encanta…:D
Malditos universitarios….esperar a tener un curro y vereis lo que estar enganchado al cafe, pero cafe de maquina…..lo del sobre de azucar quedo en la prehistoria.
jeje