Pero volviendo a la película, en Última Llamada, Colin McFarrel es víctima de un francotirador que se toma su tiempo a la hora de escoger sus víctimas. De hecho, durante la película reconoce que ya ha matado a dos y Stu Sephard, el personaje de McFarrel, puede ser el siguiente. La película en sí no dura más de 75 minutos, duración corta si se compara con otras, sin embargo para mantener la tensión desde el minuto 10 hasta el final de la película y conseguirlo con cierta brillantez no se necesita más.
Desde luego, nos encontramos ante un producto de una correcta factura que no necesita grandes efectos, ni grandes trucos de guión para mantener al espectador clavado en la butaca, mientras trata de decidir qué haría él mismo si estuviese en la misma situación que Sephard. Correcto trabajo de McFarrel que mantiene el tipo en una película que se centra en un solo personaje dejando de lado la personalidad del francotirador ni porqué actúa de la manera que lo hace.
La verdad es que se hace un poquito corta, aunque peca de manufactura americana lo que es una lástima para no llegar a ser redonda.
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