Poco a poco me estoy poniendo a tono respecto a la literatura de Philip K. Dick. Si ya os hablé de Ubik, libro que sigo recomendando, hoy me toca hacerlo sobre la estupenda película de Ridley Scott, Blade Runner, basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Es probable que el título de Dick sea poco atractivo, es posible que su simplificación a Blade Runner pudiese atraer a más personas al cine, en cualquier caso considero que esta historia se vende por sí misma. Blake Doyle me confesó una vez que consideraba que esta película es una de las pocas que extraídas de un libro lo superan. Como podéis imaginar, no me he leído el libro, pero proviniendo el comentario de quien lo hace, me lo voy a creer a pies juntillas.

Desde luego que muchos años contemplan a esta película de ciencia ficción, rodada en 1982, que como sigue siendo habitual en mí, pero completamente censurable por supuesto, no había visto hasta hace bien poco. Desde luego, considero que es un acierto completo haberme decidido a verla completamente, más allá de los retazos inconexos que había entrevisto en televisión.

Más allá de otras consideraciones, el espíritu de esta película es propia naturaleza humana, su mismo fondo ya se trate de seres humanos naturales o artificiales (Los replicantes) que aparecen aquí condenados a su corto destino. La búsqueda de su verdad, la de los replicantes, no difiere en exceso de la búsqueda que los seres humanos han emprendido desde que tuvieron uso de la razón con una sutil diferencia. Su dios, su padre es un ser humano al igual que ellos y bien puede ser destruido con sus propias manos, lo que nos hace entrever el rasero que Philip K. Dick imprimió a su historia.

Sin embargo, la grandeza del ser humano se mantiene intacta con la relación que mantiene el cazador de replicantes, Blade Runner, con precisamente una de ellas. Su sentimiento de que está cazando en el fondo seres humanos va aumentando según avanza la película y su batalla interior se va decantando lentamente. Al final, no le cabe ninguna duda que esos seres humanos artificiales que destruye no tienen mayores objetivos que cada uno de nosotros: Vivir el máximo tiempo posible.

Toda una lección.


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3 comentarios sobre ““Blade Runner” de Ridley Scott”

  1. EWOK dice:

    A ver, La novela, aunque a mi gusto no es de las mejores de Dick, es un clásico al que scott le dió mucha más vida. A mí Blade Runner me parece la película moderna por excelencia, ya que por mucho tiempo que pase nunca quedará obsoleta, tanto en diseño (Quien iba a pensar que a mediados de la decada del 2000 volvería la moda ochentera) como en mensaje, ahora Blade Runner tiene mucho mas sentido que antes.

  2. Ciber(L)iada dice:

    Efectivamente la película no se parece casi nada a la novela, es definitivamente mejor que ésta. Pero siempre he pensado que hay que valorar cada obra independientemente, no comparándola con su fuente original.

    Pero, ¡Qué puedo decir de una de mis películas favoritas!
    Tengo la primera versión, la versión del director, un libro que comenta la película, la banda sonora, la novela de Dick…
    ¡Y porque no he conseguido el guión!

    Es grandiosa por muchas cosas: una fotografía y una estética impactante, una música de Vangelis fabulosa, unos personajes muy atrayentes, un trasfondo inquietante… y algunos de los diálogos más hermosos que recuerdo, como el monólogo del replicante cuando está apunto de morir: “I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams … glitter in the dark near Tanhauser Gate. All those … moments will be lost … in time, like tears … in rain. Time … to die.”

  3. “Hijos de los hombres”, de Alfonso Cuarón » Amnesia Compartida dice:

    [...] Así comienza una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años, Cuarón nos sumerge gracias a su maestría en un mundo depresivo y sin esperanza que no he visto desde tiempos de “Blade Runner”. Gran Bretaña esta filmada, fotografiada e iluminada como nunca, pero lo mejor es que todas estas características sirven para reflejar uno de los futuros más oscuros y pesimistas imaginados (y que es un reflejo de nuestra sociedad actual llevada más allá del espejo que podemos romper en cualquier momento).Theo es el punto de unión con el espectador para mostrarnos el mundo en que vive y la pesadilla que le tocará vivir. Totalmente desesperanzado (toma pastillas, bebe en cualquier momento y sufre un triste pasado, presente y futuro), se aferra y se ilumina al ver a Kee.  Así veremos como tratan a la gente, como en cualquier esquina puedes morir por una bomba o por cualquier grupo terrorista. [...]

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