Cuando hace unos días cayó en mis manos una película de Claude Chabrol -el gran cineasta francés que participó en la revolución cinematográfica que supuso la Nouvelle Vague a finales de los 50-, me decidí a verla: porque su nombre implica una cierta garantía de calidad y, además, porque su argumento no me era totalmente desconocido.

Dr. M (1990) transcurre en el Berlín de inicios de los 90, donde una ola de suicidios se extiende por la ciudad como una epidemia: una joven se tira a la vía del metro, un camión que se dirige del Este al Oeste choca contra un ferrocarril, un famoso personaje de televisión prende fuego a todo su edificio antes de suicidarse en su propia piscina… Gente de todo tipo y condición se lanzan a la muerte sin ningún motivo aparente, y sólo el detective Klaus Hartmann (Jan Niklas) cree que esas muertes no sean tan casuales y que haya algo que las relacione. Esta relación puede ser Sonja Vogler (Jennifer Beals, la chica de Flashdance allá por 1983), una modelo cuya cara sonriente aparece en miles de pantallas de vídeo de la ciudad, promocionando el club de vacaciones Theratos, perteneciente la corporación Matermedia, un conglomerado controlado por el misteriosos Marsfeldt (Alan Bates). El slogan que Sonja lanza desde todas las pantallas, “hora de marcharse”, se refiere al ansiado respiro ante el estrés, la contaminación y el mal tiempo que puede proporcionar dicho club de vacaciones, pero Hartmann cree que tiene implicaciones más siniestras.

La razón por la que el argumento me era tan conocido, la descubrí tras una rápida revisión de mi pequeña colección de cómics. En Canal 666, una historia de Dylan Dog de 1987 (el personaje de Tiziano Sclavi, no nuestro friki particular Dylan’s Dog) el argumento era muy similar: en Londres, un presentador de televisión se suicida con un revolver ante las cámaras, una joven aspirante a actriz se corta la yugular en el baño de su casa, un viejo astro del cine se lanza por la ventana de su apartamento… Y, en este caso, el elemento común es que todos ellos estuvieron presentes en el pase privado de una película de terror. Pero, ¿qué pasaría si ésta se emitiera en todos los canales de televisión?

Sorprendida por la similitud del argumento -ya que parecía que Chabrol se había basado en la historia de Dylan Dog, al ser ésta anterior-, averigüé que Chabrol había concebido Dr. M como un homenaje a Dr. Mabuse (1922), de Fritz Lang; película que, junto con Los Nibelungos (1924) y la futurista Metropolis (1927) del mismo director, pasó a la historia del cine como uno de los mejores filmes mudos jamás hechos. En esta película Fritz Lang mostraba al Dr. Mabuse, un archicriminal de mil rostros, dueño de voluntades y destinos humanos, como profecía del nazismo; más tarde desarrollo este personaje y sus siniestros planes de control sobre la humanidad en El testamento del Dr. Mabuse (1933), lo que causó su huida de una Alemania en la que ya imperaba el nacismo, y Los mil ojos del Dr. Mabuse (1960).

Aclarado este punto, y siendo obvio que Tiziano Sclavi también se había basado en dicha película para la elaboración de su Canal 666, la pregunta es ¿cuál de las dos resulta más interesante? Ya que, para mi desgracia, no he conseguido hacerme con ninguna de las películas de la saga del Dr. Mabuse, y no puedo compararlas con el original, diré que de los dos "homenajes" (si lo haces tú y no eres importante se llama plagio) que le rinden los dos autores, el director francés y el dibujante italiano, me quedo sin dudarlo con éste último.

Dr. M, la película, no tiene más interés que el de ver a la chica de Flashdance (los nostálgicos, claro), ya que ni el detective tiene el suficiente carisma para hacernos cómplice de su investigación, ni el malo malísimo resulta suficientemente siniestro. Se deja ver y entretiene, que no es poco.

Sin embargo, Canal 666, el cómic, nos engancha desde la primera hasta la última viñeta, en la que la historia trasciende al mundo sobrenatural tan habitual en las historias de Dylan Dog.

Seguramente, Dylan’s Dog estará de acuerdo conmigo.


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2 comentarios sobre “¿Dr. M o Canal 666?”

  1. Blake Doyle dice:

    Curioso lo del comic de Dylan, eso me recuerda a peliculas con tematica semejante como la germinal “Videodrome” de David Cronemberg, donde una cinta de video de un programa de television muestra la “nueva carne” y todo aquel que lo visiona se suicida.
    O más recientemente el episodio de John Carpenter “Cigarette burns” donde una película estrenada en el festival de Sitges hace que todo aquel que la visione se suicide.

  2. Ciber(L)iada dice:

    La manipulación de la mente para obligar a las personas a que hagan cosas (hipnosis, mensajes subliminales, etc.) no es nada nuevo, ni en el género fantástico, ni en la vida real, me temo…

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