Pues bien, Bradbury nos transporta al planeta rojo, no para intentar explicarnos con lujo de detalles cómo consistiría un primer contacto con otra raza, sino para transportarnos con toda la intencionalidad a la esencia del ser humano. Nos presenta unos marcianos despreocupados por la existencia de seres vivos más allá de su planeta y, sin embargo, completamente humanos, superiores en su psique y que a pesar de todo sucumben ante la invasión de los seres venidos de otro planeta.
Cada capítulo del libro es encierra una pequeña historia, que en el fondo conforma el gran drama del libro. El miedo a la soledad y a lo desconocido está presente en cada uno de los relatos tanto por la parte de los invadidos, los marcianos, como los de los invasores, los seres humanos.
Sin embargo, al final Bradbury deja entreabierta una puerta a la esperanza y al reencuentro entre dos especies que no supieron cómo comunicarse entre sí.
Tu puntuación:



(2 votes, average: 3.5 out of 5)