A pesar de la escasa distancia que nos separa, el cine galo nunca ha tenido una gran resonancia en nuestro país, por no decir ninguna. Se le considera un cine lento, pesado y, en general, aburrido, con el que el público español no se siente identificado.
Quizá el cine de Agnès Jaoui sea una excepción dentro de la filmografía francesa, o tal vez también posea los mismos defectos, no lo sé. En cualquier caso, esta directora trata ciertos temas que no suelen verse reflejados normalmente en el cine, pero con los que todos podemos identificarnos en algún momento. Y lo hace sin juzgar, sin maniqueísmos, simplemente mostrando cómo somos en realidad.
Si en “Para todos los gustos“, la relación entre una serie de personajes de diferentes ambientes culturales y sociales ponía en evidencia cómo prejuzgamos a los demás, en “Como una imagen” muestra cuan egoístas podemos ser y cómo somos capaces de obviar nuestros principios y olvidar a los que nos han ayudado si eso supone alcanzar lo que queremos.
Quizá ninguno de estos dos films sean para el público medio, pero a todos nos vendría bien de vez en cuando darnos cuenta de nuestra hipocresía.

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