Es éste otro caso de un personaje de cómic llevado al cine. Sin embargo, las circunstancias en las que se mueve, en un futuro hipotético lleno de violencia, hiperviolencia me atrevería a afirmar, caótico que las batallas entre las bandas rivales se ciñen ya a los edificios, no puede presagiar nada bueno a la hora de traslación del papel a la gran pantalla.
Lo primero que debemos de tener en cuenta es que se trata de un personaje para los fieles, un policía que es juez, fiscal y jurado puede dar una idea un tanto fascista, y tampoco es que se trate de un personaje muy popular, en el sentido estricto del término, puesto que no es comparable con otros personajes con mayor difusión. Sin embargo, Hollywood se atreve a situarlo en Megacity y además, gran acierto, dar el papel principal al pétreo Stallone. Gran acierto, afirmo, puesto que Dredd se tratata de un personaje pétreo, que a duras penas merece de un esfuerzo interpretativo.
El guión, aunque un tanto ridículo, sostiene una historia que puede tenernos durante los primeros 30 minutos entretenidos, mientras que poco a poco comenzamos que la presencia y los chistes fáciles de Dredd y de su acompañante cómico mantienen el nivel general de la película a duras penas. Yo personalmente me dedicaría a hacer otras cosas más productivas, pero allá cada uno.


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