El exorcismo de Emily Rose debería haberse llamado realmente la Posesión de Emily Rose, puesto que éste parece ser algo circunstancial dentro de la película. Si bien, esta película no es estrictamente de terror, puesto que también es cierto debería enmarcarse dentro de las películas de juicios, lo bien cierto es que Jennifer Carpenter a pesar de no disponer muchas líneas de diálogo en el guión, nos aterroriza y sorprende con su capacidad contorsionista - en algunos casos pensamos que se va a romper de los esfuerzos que hace.
Se nos ofrece la película como basada en un hecho real, sin embargo parece ser que la realidad y la ficción han pasado convenientemente el filtro de Hollywood bajando distintos grados la realidad y el tormento que sufrió Anneliese Michel durante su posesión, la mujer en la que se basa esta película. Así la película se sitúa en EEUU cuando en realidad sucedió en Alemania, y el exorcismo se reduce en este caso a uno, cuando fueron diversos los que se sucedieron a lo largo de distintas semanas. Además un hueco enorme se sitúa en la historia ficticia de Emily Rose que no nos permite profundizar en el personaje y sus circunstancias. Así, si la película trata de confrontar la ciencia y la religión en el asunto de las posesiones, poco sabemos de lo que realmente creía Emily Rose, cómo se desenvolvía y en el ambiente en el que vivía. Este último aspecto tan sólo se intuye durante el juicio cuando un abogado designa a los padres de Emily como paletos y se nos revelan los distintos estudios religiosos que Emily había realizado en su parroquia.
Sinceramente, durante el transcurso de la película contemplo pasmado como una abogada ascendente, se comporta como una primeriza asustadiza y contrariada, a la que todo el mundo le oculta algo y que sólo gracias a las acciones de terceros progresa en el caso. A pesar del prestigio que ha acumulado se muestra completamente torpe, sin haberse preparado el caso y yo considerando cómo demonios había llegado a representar a la Archidiócesis Católica.
Finalmente, sobre el acusado, el padre Moore, el cura que trató de exorcizarla, no llegamos a comprender el porqué se le juzga, puesto que Emily no muere durante el exorcismo, sino que fallece varias semanas después y después de rechazar voluntariamente el medicamento que se le administraba (Los padres y su amigo podrían también haber sido juzgados por abandonarla a su suerte). Muchos flecos para un guión que debería haber aportado mucho más, que sin embargo ofrece una película correcta y que en algunos momentos llega a impactar con cierta efectividad.
Como curiosidad, ¿por qué los distintos protagonistas no encienden la luz por la noche cuando se despiertan asustados y influenciados por las presencias demoníacas que creen que los vigilan? No lo entiendo.

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