Ayer vi Bowling for Columbine. Es posible que yo fuese uno de los pocos que no fueron al cine a verla en su momento (Atención: Un documental exhibido en un cine comercial, un punto para Moore), ganas no me faltaron, pero uno va encontrando otras ocupaciones y preocupaciones y lentamente olvida que el documental está en cartel, hasta que finalmente desaparece. ¿Y qué podría hacer yo? ¿Esperar a que la echen por la tele? Pues no señor.  Sinceramente, me alegro de no haber ido al cine y haber pagado la entrada. Sé que es un tanto arriesgado afirmar esto puesto que mucha gente que la vio estaba encantada con ella, sin embargo he de decir que este documental no me ha aportado nada. La cinta tiene un arranque impactante. Michael Moore acude a un banco para conseguir un rifle. De hecho es que se lo relagaban por abrir una cuenta bancaria, en España dan relojes de momento, aunque la escena ya de por sí rocambolesca se convierte en humorística cuando le hacen rellenar un formulario en el que se le preguntaba si era deficiente mental. Ya sabemos que los formularios estadounidenses son un poco rocambolescos, como el famoso que se realizan en los aeropuertos tras el 11-S: ¿Es usted terrorista? Aquel también lo era, sin embargo posteriormente todo comienza a decaer, a hacerse lineal, tratando de abordar muchos temas, sin llegar a nada. Agua de borrajas. Moore utiliza los asesinatos del Instituto de Columbine para adentrarse dentro del aprecio que tienen los norteamericanos por la posesión de armas. Sin embargo, no nos indica ni nos guía hacia la comprensión de ello. Comienza señalando que es sencillo obtener armas en Estados Unidos, que el culto a las armas de fuego proviene de la segunda enmienda norteamericana [Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas], pero en ello se queda. Vemos imágenes de los dos adolescentes de Columbine disparando dentro del Instituto, nos muestran llamadas a los servicios de emergencia que se realizaron desde el instituto aquella mañana, recogen testimonios de chicos que estudiaron con aquellos dos adolescentes que acribillaron a gente que veían todos los días y, sin embargo, poco más podemos saber de ellos. Sabemos que jugaron a los bolos aquella mañana antes de acudir al instituto, y sabemos que se suicidaron antes de que la policía entrase en el edificio. Pero, ¿qué más hay debajo de todo ello? Desde luego que el documental tiene momentos brillantes como la entrevista al cantante Marilyn Manson que fue endemoniado por la sociedad estadounidense porque los estudiantes lo escuchaban, pero como se indicó en el documental también jugaban a los bolos. El acceso a las armas les facilitó aquello que hicieron aquella mañana, sin embargo debería haber mucho más dentro de la psicología de aquellos adolescentes que decidieron realizar una misión suicida en su instituto sin objetivo aparente. El último ejemplo expuesto por Moore, el de un niño de seis años que mató a una compañera del colegio en Flint simplemente porque en casa había un arma que se llevó a clase, también está un tanto vacío. El arma era de su tío, su madre tenía que pasarse todo el día fuera de casa para trabajar, y sin embargo el niño consiguió el arma y se la llevó a clase. ¿Su madre podría haberlo evitado si no hubiese estado trabajando? Finalmente, la entrevista que Moore tiene con el presidente de la NRA es un tanto lastimosa. Primero porque Charlon Heston es un anciano y obviamente fue conducido a Columbine y a Flint después de los asesinatos porque el cargo (Léase poderes fácticos) le obliga a ello, pero no parecía muy orgulloso de lo que hizo entonces. Moore no nos aporta datos sobre Heston, porqué es presidente de la NRA, si es de extrema derecha, quién le apoya, porqué seguir con la causa, etc. Moore encadena hechos y datos, pero nada más, no profundiza, no llega a la raíz ni nos muestra las historias tal como sucedieron. Se queda en lo impactante, lo obvio y la superficie. Sinceramente esperaba más de algo de lo que se habló mucho.

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2 comentarios sobre ““Bowling for Columbine” de Michael Moore”

  1. Ewok dice:

    Creo que Bowling es un clásico del documental, tanto en lo narrativo como en la forma en que se muestra Moore: una especie de angel cuyo punto de vista es demasiado subjetivo, y ahí es de lo que peca la película, de demasiado subjetivismo. Por lo demás es una buena forma de educarse (y serializarse) y entretenerse.

  2. “Fahrenheit 9/11″ de Michael Moore » Amnesia Compartida dice:

    [...] El carismático director de documentales Michael Moore me vuelve a decepcionar. Si ya lo hizo con su anterior documental Bowling for Columbine, que sinceramente yo esperaba un producto muy superior al que vi, en este vuelve a caer en sus mismos errores. A pesar de lo que pueda parecer por su título,  éste no es un documental sobre los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. De hecho, apenas se tratan los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York y el del Pentágono tan sólo se le menciona, se trata más bien, una crítica a las formas y a los modos del actual Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, durante su primera legislatura. [...]

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