
“Corre Lola Corre” trata sobre una pareja joven que se ve envuelta en un lío de dinero, debiendo de conseguir en poco más de 20 minutos una gran cantidad de dinero, sino quieren que el novio muera. A decir verdad, el problema es del novio Manni (Moritz Bleibtreu) y Lola (Franka Potente) intenta ayudarle en lo posible.
En poco menos de ochenta minutos asistimos a un film que no deja tregua al espectador, se convierte en una carrera literalmente de la protagonista Lola como del espectador. Con ayuda de una música dance, ritmos endiablados y con montajes rapidísimos, asistimos a un golpe de adrenalina brutal; conjugando diversos tipos de puestas en escena artísticas (desde dibujos animados, planos imposibles, planos granulados, flashes fotográficos) el ritmo no puede sino que aumentar.
La película tiene un humor surrealista, golpes sarcásticos y mucha acción. Pero esconde un tema ciertamente interesante y que Tom Tykwer maneja a la perfección; nos habla de la trascendencia de los pequeños detalles de la vida, que pueden llegar a cambiar absolutamente nuestra personalidad o nuestro futuro, pero también habla sobre como poder aferrarnos a nuestra propia voluntad y hacer frente a esas circunstancias, que si dominamos podremos subsanarlas.
Gracias a los distintos puntos de vista e historias, vemos el hecho de cómo los detalles más mínimos pueden moldear la personalidad de la gente frente a su entorno (los flash fotográficos de diversas personas son elocuentes), la relatividad de lo casual (el casino, la bicicleta), la incertidumbre del amor y las posibilidades de lo casual (el dialogo al comenzar el segundo punto de vista sobre la pareja es clave), todo ello con una rapidez adrenalitica, como si estuviéramos en la montaña rusa.
Una película que en apariencia no tiene mucha complejidad pero que encierra un mensaje rotundo y profundo sobre el poder que podemos ejercer en nuestra vida y las circunstancias que nos definen (tema obsesión de Tom Tykawer ya desde sus inicios con su cortometraje Epilog). Amén de la magnífica maestría narrativa, el ritmo endiablado, la acción, los actores; en donde muchos han copiado su estilo cinematográfico.
Un clásico que no debería pasar al olvido.

Tu puntuación:


El problema no es “del novio”, el problema es “el novio”. Si tienes un novio así ya sabes que te meterá en líos.
A mí también me gustó mucho lo de los distintos finales según variara una mínima circunstancia, pero el tercer final es demasiado peliculero. No me convence.