
A la Fundación Mozilla debería bastarle con toda la publicidad indirecta que les hacen desde cualquier blog tecnológico o geek, sí nosotros también, que siguen todos sus movimientos. Ya se trate de noticias sobre nuevos desarrollos o insertando dentro de sus páginas esos pequeños botones que sugieren su uso.
El anuncio, que no sé cuánto les habrá costado, aunque tampoco me interesa, me resulta innecesario a estas alturas. Pero imagino que el que paga, manda. También puede tratarse del primer anuncio de la Historia pagado por una aplicación GNU, pero tampoco hacía falta tanta grandilocuencia. La Historia escoge a sus héroes.
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Debe haber algún ejecutivo dentro de la empresa que sea de la vieja escuela, por lo que no sepa concebir el marketing sin una campaña publicitaria tradicional.
Cualquier día lo vemos en un anuncio en la tele: “Le cambio su Microsoft Explorer por el nuevo Firefox…”
Sería completamente patético. Pero ellos sabrán lo que hacen.